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El 70% de las tierras deforestadas se destinan a la cabaña ganadera. 
Pará, Brasil

El 70% de las tierras deforestadas se destinan a la cabaña ganadera. Pará, Brasil

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Los árboles, como el resto del reino vegetal, tienen la capacidad de sintetizar sus propias moléculas a partir de agua, nutrientes del suelo, CO2 y energía solar, proceso conocido como fotosíntesis. Por este motivo los árboles están compuestos en gran parte de carbono, carbono procedente de la fijación del CO2 atmosférico. En los bosques, además, la materia orgánica muerta y los restos vegetales se depositan en los suelos formando reservas importantes de carbono.

Los bosques y sus suelos son enormes almacenes de carbono, más que cualquier otro ecosistema terrestre. Los bosques tropicales, donde más acelerada está siendo la deforestación, contienen el 40% de todo el carbono del planeta y juegan un papel vital en la mitigación de la creciente inestabilidad del clima.
 
La deforestación y la degradación de los bosques suponen primero la liberación a la atmósfera del carbono presente (quema, degradación de los suelos, etc.) y, en segundo lugar, una merma o eliminación total de la capacidad de fijación de CO2 de la masa forestal.  Los bosques absorben CO2, actuando como un "sumidero" pero cuando se deterioran o destruyen se convierten en una "fuente", liberando CO2 a la atmósfera.

Es un círculo vicioso. La deforestación envía a la atmósfera gases de efecto invernadero, así como provoca alteraciones en el ciclo  hidrológico, merma en la  función reguladora del clima  de las  masas forestales, etc. incrementando el cambio climático. El cambio climático, a su vez,  genera extremos climáticos, sequías, inundaciones, incendios, plagas, cambios en la  distribución de especies, extinción, etc., desertificación, pérdida de  bosques... en definitiva, más deforestación.

En conclusión: el cambio climático agudiza los problemas de los bosques y favorece la deforestación. Y más deforestación supone más cambio climático.


Algunos datos relevantes:
  • Imagen de la deforestación sufrida por la selva amazónica en la región 
de Pará (Brasil)

    Imagen de la deforestación sufrida por la selva amazónica en la región de Pará (Brasil)

    En los últimos 3 años más de 6 millones de hectáreas de bosque tropical amazónico en Brasil han sido arrasados para sembrar soja y crear pastos para el ganado. Según el Instituto de Pesquisas Espaciales de Brasil (INPE) de seguir el ritmo actual de deforestación la Amazonia perdería el 40% de su cubierta forestal. Esto supone: a) un proceso irreversible de sabanización; b) un incremento de la temperatura local em 4º C; c) la reducción de las precipitaciones en 24%. Esta situación supondría la puesta en la atmósfera de 5 años de emisiones globales actuales de  GHG.
  • Las selvas de la RD del Congo acumulan el 8 % del carbono almacenado en los bosques del planeta. Son el mayor almacén de Africa y el cuarto del planeta. Las estimaciones de deforestación para Africa central para 2050 auguran que, sólo en la RD del Congo, se liberarán 34.400 millones de toneladas de CO2.
  • Indonesia es el tercer país emisor de gases invernadero debido a la deforestación. La degradación y quema de los bosques de turberas de Indonesia causan al año la emisión de, 1,8 mil millones de toneladas (Gt) de gases de efecto invernadero. Sólo la destrucción de las turberas de Indonesia producen casi el 4% de las emisiones globales de GEI. Es decir, menos del 0.1% de la superficie terrestre emite el 4% de las emisiones globales de estos gases. Si se destruyeran los bosques de turberas en Riau (de tamaño aproximado de Extremadura) el resultado de emisiones de gases de efecto invernadero podrían equivaler al total de las emisiones globales del planeta en un año.