Estas son algunas definiciones que te ayudarán a entender mejor la gestión de la cuenca del Segura.
Caudal ecológico: es el agua necesaria para preservar valores ecológicos como:
* los hábitats naturales que cobijan una riqueza de flora y fauna,
* las funciones ambientales como dilución de poluentes,
* amortiguación de los extremos climatológicos e hidrológicos,
* preservación del paisaje.
La determinación del caudal ecológico de un río o arroyo se hace según un cuidadoso análisis de las necesidades mínimas de los ecosistemas existentes en el área de influencia de la estructura hidráulica que en alguna forma modifica el caudal natural del río o arroyo. (
wikipedia.org)
"Déficit estructural" o "déficit hídrico": Según los cálculos de Greenpeace utilizando datos de la administración, la cuenca del Segura podría disponer de 308 Hm cúbicos/año, que podrían ser utilizados para dotar a los ríos de los caudales naturales y ecológicos necesarios y para recuperar los acuíferos sobreexplotados.
Esta disponibilidad de agua viene de:
- la eliminación de las más de 65.000 ha de regadíos ilegales, que consumen más de 632 Hm cúbicos/año;
- la mejora en la reutilización de aguas residuales, que aumentaría en más de 100 Hm cúbicos/año la cantidad de agua que se reutiliza actualmente;
- la eliminación de las pérdidas del trasvase Tajo-Segura, cifradas por la Administración en 60 Hm cúbicos/año;
- la correcta gestión de los 23 campos de golf, que deben ser regados únicamente con aguas recicladas provenientes de depuradoras con un tratamiento adecuado y debe establecerse una moratoria para que no se construyan más campos en la cuenca.
Y teniendo en cuenta que:
- la cuenca cuenta con 1.360 Hm cúbicos/año de agua entre los recursos renovables propios y los trasvasados, según la CHS;
- y que el consumo de agua con una buena gestión sería de 1.052 Hm cúbicos/año.
Mercado negro del agua: consiste
en la venta privada de caudales públicos sustraídos de pozos, de los ríos, del canal del trasvase Tajo-Segura y las tuberias ilegales de Fuente Álamo.
Murcia ha desarrollado un entramado ilegal de tuberías que proporcionan agua a regadios, campos de golf y urbanizaciones bajo el beneplácito de las Administraciones que no hacen cumplir la ley. Estas redes no están documentadas ni debidamente investigadas.
Robo de agua bajo la denominación de “canje de caudales”: consiste en un sencillo pero engañoso método: el agua subterránea extraída de pozos se vierte al río Segura, que pasa a constituirse en canal de transporte. Cuando el agua llega al azud de Ojós pasa a la infraestructura del post-trasvase. En teoría, el caudal equivalente vertido al río Segura se toma de nuevo desde alguno de los canales del post-trasvase.
El problema estriba en la absoluta falta de control tanto del volumen real de agua extraída de pozos y vertida al río, como de los caudales que se derivaban hacia los canales del post-trasvase o la cantidad de agua que finalmente se toma de dichos canales. Al final se extrae mucha más agua del río Segura de la que hipotéticamente se vierte, lo que supone el robo de importantes volúmenes de agua del trasvase Tajo-Segura. Los principales responsables son:
- La comunidad de regantes de Mazarrón y Águilas: Utilizan el “canje de caudales”, aunque no tiene ningún derecho sobre las aguas del trasvase Tajo-Segura.
- El Sindicato Central de Regantes del Trasvase Tajo-Segura: Con autorización sobre pozos abiertos sobre el sinclinal de Calasparra usa también el “canje de caudales”. A pesar de que las aguas subterráneas son de carácter público (y por tanto su aprovechamiento está vedado a los usuarios del trasvase Tajo-Segura), el Sindicato las derivaba al azud de Ojós a través, de nuevo, de las infraestructuras del post-trasvase.
- La Mancomunidad de Canales del Taibilla. El despropósito llegó a su máxima expresión en el año 2000, cuando la gestión de los pozos del Sinclinal de Calasparra pasó a manos de la Mancomunidad de Canales del Taibilla (encargada del suministro de agua potable a la Región de Murcia y buena parte de ciudades de la mitad sur de Alicante). El sistema de explotación continuó igual, incluido el hecho de que el agua extraída de los pozos (de excelente calidad) no se vertía directamente al río Segura, sino a una rambla salina. Es decir, agua de excelente calidad destinada a abastecimiento se vertía primero a una rambla salina y después al río Segura para, finalmente, potabilizarla para uso humano.
Sobreexplotación de acuíferos: consiste en extraer más agua de la que entra en el acuífero. Esto provoca que se sequen los ríos, manantiales y pozos que se alimentan de ellos. Cuando esto ocurre en los acuíferos costeros, se produce una intrusión marina y su consiguiente salinización.
En 2004, la Confederación Hidrográfica del Segura admitió que cada año hidrológico se extraen de los acuíferos 174 Hm cúbicos de recursos no renovables. Sin embargo, la realidad es que el volumen de esta sobreexplotación es de 226 Hm cúbicos/año.