Es necesario efectuar cambios en la gestión del agua para garantizar el acceso a los recursos a medio y largo plazo.
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El agua es un bien escaso, limitado y básico para la superviviencia. La solución a la escasez está en una gestión racional y de fomento del ahorro. Sólo mediante un uso sostenible del agua podremos satisfacer nuestras necesidades actuales sin comprometer las necesidades hídricas de las generaciones futuras.
Demandas y propuestas de Greenpeace
- Es necesario un cambio en la política hidráulica tradicional centrada en la ejecución de grandes obras, que ha demostrado su ineficacia, hacia una gestión más hidrológica y ambientalista.
- Primar la agricultura ecológica y el uso de variedades locales adaptadas al clima en detrimento de los monocultivos intensivos y de las variedades OGM, altamente demandantes en agua, productos químicos y petróleo.
- Greenpeace pide que se ponga freno a la edificación desaforada, sobre todo salvaguardando las costas, que está siendo una gran demandante de recursos hídricos en las zonas donde, además, éstos son más escasos.
- Las administraciones responsables de la gestión del agua tienen que tomar conciencia de lo que va a suponer la escasez y el cambio climático en la disponibilidad de los recursos hídricos en España. No es razonable seguir discutiendo sobre la necesidad de construir trasvases, canales y embalses, cuando la falta de caudales y la calidad del agua harán totalmente inviables estas infraestructuras.
- Las administraciones deben apostar por recuperar cauces, reforestar áreas para evitar los procesos erosivos y favorecer la infiltración y la recarga de los acuíferos. Es prioritaria la lucha contra el grave estado de contaminación que sufren nuestras aguas continentales (subterráneas, superficiales y costeras).
- Las Confederaciones Hidrográficas deberían trabajar para conocer cuánta agua se gasta, quién la usa, qué usos se le da y cuánto supone la recuperación económica que estas actividades generan, pues aún se desconoce el 75% de estos usos.