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Guni, Kalimantan. Un pescador maneja su barca a través del canal de un 
bosque que ha sido talado. El humo de la plantación es provocado por 
las nubes de fuego en el río Kapuas.

Guni, Kalimantan. Un pescador maneja su barca a través del canal de un bosque que ha sido talado. El humo de la plantación es provocado por las nubes de fuego en el río Kapuas.

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La demanda creciente de aceite de palma por parte de las grandes corporaciones de la alimentación, la cosmética y de biocombustibles están impulsando la destrucción a gran escala de turberas y de selvas tropicales. La degradación y quema de los bosques de turberas de Indonesia causan al año la emisión de, 1,8 mil millones de toneladas (Gt) de gases de efecto invernadero. Esto supone que menos del 0.1% de la superficie terrestre emite el 4% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Greenpeace ha analizado las imágenes de satélite en las que se muestran los incendios forestales en Indonesia y los ha cruzado con los mapas que indican las zonas de mayor almacenamiento de carbono en ese país. Las investigaciones nos han llevado a la provincia indonesia de Riau, en la isla de Sumatra, donde hemos documentado las prácticas de deforestación vinculadas a la producción de aceite de palma. El aceite de palma procedente de la deforestación se vende a corporaciones multinacionales como Unilever, Nestlé y Procter & Gamble, y a otras grandes marcas de la alimentación, cosmética y biocombustibles.

El área de bosques de turberas en Riau es pequeña, de sólo 4 millones de hectáreas, el tamaño aproximado de Extremadura. Sin embargo, los bosques de turberas de Riau almacenan 14.6 Gt de carbono. Si estas turberas se destruyeran, el resultado de emisiones de gases de efecto invernadero podrían equivaler al total de las emisiones globales del planeta en un año.

A menos que se ponga freno a la destrucción de los bosques de turbera de Indonesia, las emisiones procedentes de estos ecosistemas podrían desencadenar un verdadero cataclismo en el clima del planeta.

Greenpeace ha denunciado que la multinacional Unilever, propietaria de algunas de las marcas y productos más famosos en el mercado, como los cosméticos Dove, está contribuyendo a la destrucción de los últimos bosques donde vive el orangután y otras especies amenazadas, provocando el incremento de la emisión de gases de efecto invernadero responsables del cambio climático. Video de la campaña.

A través de acciones directas simultáneas en varios países europeos, Greenpeace acusó a Unilever de comerciar con aceite de palma procedente de empresas que están destruyendo las selvas de Indonesia. Tras esta presión, Greenpeace se ha felicitado por la decisión de Unilever de apoyar una moratoria que impida la destrucción de los bosques en Indonesia, que está poniendo en riesgo de extinción la población de orangutanes y destruyendo el clima.

El 1 de mayo de 2008, Unilever, apoyó la demanda de Greenpeace de parar la destrucción de los bosques y turberas de Indonesia para cultivar palma de aceite. También prometió que su producción de aceite de palma sería sostenible para el 2015.

Greenpeace está pidiendo a otras grandes empresas que usan aceite de palma así como a los miembros de la Mesa Redonda Sostenible de Aceite de Palma (RSPO en sus siglas en inglés), que incluye a Procter & Gamble, Kraft, y Nestle, que sumen a Unilever e insistan a sus proveedores de palma para que detengan la destrucción forestal.