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El 17% de la fibra virgen utilizada por la industria papelera mundial procede de bosques primarios, especialmente de bosques de Canadá, Finlandia, Rusia e Indonesia, países desde donde el sector papelero español importa pasta de papel y papel. En el caso de Indonesia y Rusia, la tala ilegal es un problema grave y extendido.

La creciente demanda de papel es responsable de la destrucción de ecosistemas forestales vírgenes, los denominados bosques primarios en todo el Planeta, y no sólo en Indonesia. Madera talada ilegalmente en los bosques primarios de Karelia, en el noroeste de Rusia, es comprada por empresas finlandesas como Stora Enso para fabricar productos papeleros, como tetrabricks, que son utilizados en el resto de Europa.

En Canadá, la multinacional Kimberly Clark destruye bosques primarios para poner en nuestras tiendas servilletas, papel higiénico y pañales infantiles.

El papel en España

Una investigación de Greenpeace sobre la presencia en el mercado español de productos papeleros procedentes de la destrucción de los bosques de Indonesia reveló que papeles fabricados por la empresa papelera Asia Pulp & Paper (APP) están siendo importados y distribuidos en España por las empresas IDISA y Torraspapel S.A. La papelera APP está implicada en talas ilegales, destrucción de bosques y violaciones de derechos humanos en Indonesia y China.

Las marcas de papel de oficina fabricadas por APP se llaman Office Print y Paperón, en el caso del papel A4 y Epaper, para el tipo A3.

El papel utilizado masivamente en fotocopiadoras e impresoras en la mayoría de las oficinas de España es el tipo de papel cuyo uso crece más. Este incremento supone un indicador del despilfarro de papel en nuestras sociedades opulentas.


A pesar de las nuevas tecnologías y la mayor utilización del formato digital para el intercambio de información, el incremento del consumo de papel de oficina revela, primero, un uso indebido de fotocopiadoras e impresoras y, segundo, una falta de conocimiento sobre el impacto ambiental del consumo de papel, en especial del papel blanco fabricado con fibra virgen.

Greenpeace propone cambios en la forma de utilizar el papel en nuestras oficinas. El papel reciclado, además de ahorrar agua, energía y recursos, ofrece la calidad, durabilidad y requerimientos técnicos para la mayoría de los usos habituales que necesitamos en nuestros lugares de trabajo. Para los usos donde sea necesario el papel blanco de fibra virgen, Greenpeace propone el papel con el sello FSC, una garantía de que la materia prima, la madera, procede de bosques y plantaciones gestionadas de manera responsable.


Informe relacionado: "Crimen forestal en la oficina"