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Miles de troncos de caoba ilegal en Brasil

Miles de troncos de caoba ilegal en Brasil

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La tala ilegal es uno de los problemas más graves que afectan a los bosques primarios, no sólo en las zonas tropicales (Amazonía, Cuenca del Congo, Sureste Asiático), sino también en bosques boreales como los de la región de Siberia Oriental (Rusia), o bosques templados como los de México, Rumania o los países del Caúcaso.

La tala ilegal, como cualquier otro delito ecológico, constituye un problema con repercusiones económicas, sociales y ambientales, que amenaza los esfuerzos gubernamentales por alcanzar la buena gestión de los recursos naturales. Representa también desincentivos para aquellos países, propietarios o empresas forestales que han decidido invertir en gestión sostenible de sus recursos forestales y no son recompensados por el mercado con un mejor precio debido a la sobreoferta de madera barata.

El Gobierno de Indonesia ha estimado que los costes ocasionados por la tala ilegal en el año 2002 ascendieron a 3 mil millones de dólares al año. El Banco Mundial estima que entre 10 y 15 mil millones de dólares se pierden cada año debido a la explotación ilegal, con la consecuente pérdida de fondos para servicios sociales y esfuerzos por reducir la pobreza.

Los ejemplos más extendidos y flagrantes de la explotación ilegal tienen lugar en países con poca capacidad de control sobre la explotación de los recursos. Pero la idea de que este problema se produce únicamente en países tropicales es falsa. Países como Rusia, República Checa o Letonia están también afectados por el problema. Y la tala ilegal implica también a países occidentales cuyas empresas multinacionales están implicadas en la tala ilegal, como Finlandia, o bien son grandes consumidoras de madera ilegal, como es el caso de China.

El mercado español de la madera no es ajeno al problema de la tala ilegal. Camerún, Brasil, Rusia, Rumanía o Rep. del Congo son algunos de los países afectados por el problema y donde el sector español de la madera y el mueble tiene sus fuentes de suministro. También, y dada la globalización del sector industrial de la madera, madera talada ilegalmente en zonas como Rusia es ofrecida al mercado español a través de empresas de países nórdicos, por ejemplo.

Según un informe de Greenpeace España, en el año 2001 el Estado Español importó más de 860.000 metros cúbicos de madera en rollo equivalente (RWE) procedente de talas ilegales, un 10,5% del total de las importaciones. El valor de dichas importaciones ascendía a 263 millones de Euros, cantidad que puede considerarse robada a las arcas de los países productores.

La madera ilegal procede en gran parte de países tropicales pero también de regiones boreales (Rusia) y de países exportadores (China, Finlandia, Suecia) que son a su vez compradores de madera talada de manera ilegal en regiones vecinas.