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La selva amazónica desde el aire

La selva amazónica desde el aire

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La Amazonia es el mayor bosque primario que queda en la Tierra. Contiene la mayor biodiversidad del planeta, con el 50% de todas las especies de animales terrestres y plantas, que dependen de ella para sobrevivir. Veinte millones de personas, incluyendo numerosas poblaciones indígenas, habitan en la Amazonia.

¿Qué está en juego?
Aunque la mayor parte de la Selva Amazónica se encuentra dentro de las fronteras brasileñas, esta selva tropical primaria se extiende por países como Guayana, Venezuela, Colombia, Suriname, Guayana Francesa, Ecuador, Perú y Bolivia. El bosque tropical más grande del mundo, la Selva Amazónica, es tan grande como Europa Occidental o la totalidad de EE.UU. Los científicos afirman que es el ecosistema con más biodiversidad de toda la Tierra, manteniendo alrededor de 60.000 especies de plantas, 1.000 especies de pájaros y más de 300 especies de mamíferos, entre ellos el jaguar. El bosque y su famoso río también mantienen la vida de más de 2.000 especies de peces de agua dulce y mamíferos acuáticos como el delfín rosa de agua dulce y la nutria gigante.

Sólo en Brasil, la Selva Amazónica es también el hogar de 20 millones de personas, incluyendo, aproximadamente, 180.000 amerindios y muchos más caboclos (habitantes tradicionales del bosque de origen amerindio y portugués). Estas comunidades dependen del bosque para vivir. La selva les proporciona de todo, desde comida y resguardo, a herramientas y medicinas; y también juega un papel crucial en su cultura y sistema de creencias religiosas.

"Tengo como única herencia el bosque y los dolores de mi padre. Si el bosque se destruye sólo quedará el dolor". Raimundo Silva. Lider de la comunidad de Piquia, Amazonía

Es hora de actuar
El 15 por ciento de la Selva Amazónica ha sido ya destruida. Desde 1970, un área semejante a la superficie de Francia se ha perdido. Y una parte importante de lo que queda está bajo amenaza.
Desde 1992, cuando Brasil organizó la Cumbre de la Tierra de Río, se ha hecho muy poco para proteger la Selva Amazónica. Entre 1990 y 1995 la Amazonía perdió algunos millones de hectáreas de bosque natural. Al mismo tiempo, Brasil aumentó un 20 por ciento su producción industrial de madera. Mucha de esta madera vendría de la destrucción y degradación de la Selva Amazónica.

El 80% de la madera producida en la Amazonia Brasileña se explota ilegalmente (cifras publicadas por el Gobierno Nacional Brasileño en 1997). A pesar de  estos datos, países importadores como EE.UU., Italia, Francia, Reino Unido, China y Japón, no han tenido iniciativas para asegurar la procedencia legal de la madera.

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