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Incendios en Riau. Vista aérea de un incendio en las selvas de Riau 
(Indonesia) en agosto de 2006. Estos incendios forman parte del 
clareado del bosque que se realiza para preparar las plantaciones de 
palma aceitera.

Incendios en Riau. Vista aérea de un incendio en las selvas de Riau (Indonesia) en agosto de 2006. Estos incendios forman parte del clareado del bosque que se realiza para preparar las plantaciones de palma aceitera.

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"Mi pueblo ha dicho no a la explotación forestal durante varias generaciones. Dependemos de muchos y variados materiales del bosque y no queremos que la explotación los dañe". Simon Okai, Jefe del clan Zongo, Islas Salomón.

¿Qué está en juego?
La diversidad de bosques tropicales de Indonesia y Papúa Nueva Guinea y los archipiélagos cercanos son lo que denominamos los Bosques del Paraíso. Estos bosques, predominantemente de hoja perenne, incluyen varios tipos diferentes como manglares y bosques pantanosos, así como selva tropical de tierras bajas. Otros tipos de bosque de esta región son los bosques monzónicos y bosques de hoja caduca en las regiones más áridas y montañosas.

Como otras regiones con Bosque Primario del mundo, los Bosques del Paraíso albergan áreas de gran biodiversidad, incluyendo muchas plantas y animales que no se encuentran en ninguna otra parte. Mantienen a mas de 500 especies de mamíferos y más de 1.600 especies de aves - sin mencionar alrededor de 30.000 especies de plantas superiores. Albergan tesoros biológicos como la Rafflesia gigante de Indonesia, flor que puede crecer hasta un metro, y más de 2.000 especies de orquídeas.

De las 43 especies de pájaros conocidas como "aves del paraíso", 38 se dan exclusivamente en Nueva Guinea. Los escasos Bosques Primarios de Indonesia son refugio para las últimas poblaciones del cuarto pariente más cercano del hombree, el orangután, y para el rinoceronte de Sumatra y Java, que no hace mucho ocupó una gran parte del sudeste asiático.

La diversidad cultural de esta región forestal es tan asombrosa como sus valores naturales. En Nueva Guinea hay más de 800 lenguas, un tercio de las lenguas habladas en todo el mundo. Muchas de estas culturas dependen de los bosques para mantener su forma de vida, tal como ha sido desde hace muchas generaciones. Su futuro y el de los bosques están íntimamente relacionados.

Es hora de actuar
Indonesia y Nueva Guinea ya han perdido cerca del 65 por ciento de su Bosque Primario, y la región ha vivido, respecto a la década anterior, un aumento del 25 por ciento de la producción de la industria maderera entre 1996-1998.

En esta región, la explotación ilegal y la corrupción en la industria forestal es brutal. De hecho, se ha estimado que en Indonesia el 70 por ciento de la madera en bruto que consume la industria de transformación es obtenida ilegalmente, en tanto que en Papua Nueva Guinea el gobierno ha fracasado en la tarea de mejorar y hacer cumplir la legislación forestal existente. Este último país ha violado repetidamente sus propias leyes forestales para permitir el acceso de poderosas compañías a áreas de Bosque Primario.

Un informe del Banco Mundial de 2001 advierte que algunas de las áreas más ricas del bosque en esta región podrían desaparecer dentro de 3 a 10 años a menos que la acción gubernamental detenga la desenfrenada explotación ilegal y la destrucción de los bosques.

El porcentaje de talas ilegales sobre el total está alcanzando cotas nunca vistas en estos "Bosques del Paraíso". En Indonesia se calcula que, aproximadamente, el 70% de las talas son ilegales, mientras que en Papúa Nueva Guinea dicho porcentaje alcanza el 90%. Para denunciar esta situación e intentar detenerla, Greenpeace ha organizado, desde febrero de 2006, una Estación de Resistencia de Greenpeace en las selvas de Papúa Nueva Guinea.

Destrucción de las turberas de Indonesia para la producción de aceite de palma.

Greenpeace recientemente ha documentado en el informe “Cocinando el Clima” el alcance de la desaparición de la selva tropical en la isla de Sumatra (en la provincia de Riau), drenada y quemada para instalar plantaciones de palma aceitera para satisfacer la demanda creciente de aceite de palma para su uso en alimentación, cosmética y biocombustibles.

La investigación revela cómo un grupo de marcas líderes mundiales ( Unilever, Nestlé and Procter & Gamble) son cómplices de la destrucción de los bosques de turberas, una fuente potencial de emisiones de gases de efecto invernadero. Estas compañías sacan provecho del cambio climático promocionando el uso del aceite de palma como biocombustible. Los Gobiernos de todo el mundo están estableciendo objetivos para la producción y uso de una alternativa al petróleo y diésel convencional. Sin embargo, reemplazando los bosques y las turberas por plantaciones de aceite de palma se libera más cantidad de dióxido de carbono a la atmósfera que el que el que se ahorra por quema de biocombustibles como sustituto  de diésel.