La prioridad de la campaña de bosques de Greenpeace es la conservación y uso sostenible de los bosques primarios, ecosistemas amenazados donde residen dos terceras partes de la biodiversidad terrestre y muchas culturas y pueblos indígenas.
Creemos que ahora es el momento de comenzar a actuar. Todavía estamos a tiempo de salvar los Bosques Primarios que nos quedan, así como las plantas, animales y culturas que dependen de ellos. Sabemos que los Bosques Primarios no sobrevivirán únicamente con palabras.
Las demandas de Greenpeace:
Un cambio en el modelo de consumo de los productos forestales: prolongación de la vida útil de los artículos de madera, adquisición de muebles de segunda mano, reutilización, reciclaje, etc.
Exigir el
certificado forestal FSC en la compra de los productos de madera (muebles, parquet, puertas, papel, etc.), sobre todo, si esta madera procede de los Bosques Primarios.
Cancelar los contratos de suministros y evitar las importaciones de madera procedente de empresas que violan las leyes forestales de los países productores.
No comprar “
madera de la guerra” procedente de regiones en conflicto.
Suspender las compras a los importadores y almacenistas que ofrecen madera sin garantías de sostenibilidad social y ambiental en los países de origen.
Desarrollar políticas para que las adjudicaciones públicas tengan en cuenta criterios ecológicos. Que la contratación de las obras, suministros y servicios exija madera certificada por un organismo independiente, como el
FSC.Promover y dar apoyo a iniciativas legales que pongan fin, de una vez por todas, a la entrada de madera ilegal en Europa.
Compra ética pública
Asegurar que una nueva legislación prohibirá las importaciones y productos de madera procedentes de la
tala ilegal.
Que las obras, suministros y servicios de la UE y los gobiernos europeos, utilicen solamente productos que procedan de la gestión sostenible, excluyendo aquellos de origen ilegal.
Establecer unos mínimos criterios sociales y ambientales para la financiación de proyectos por parte de la Unión Europea. Evitar la financiación de actividades que destruyan los bosques.
Promover la capacitación en los países productores para establecer sistemas de verificación de la legalidad, reformas en el sector forestal y en la misma legislación.