La madera, un buen material.
La madera es un recurso natural, procede de los árboles, y puede ser reutilizada y reciclada. Su producción y eliminación no contamina. Las características físicas y mecánicas de la madera la convierten en el mejor material para una gran cantidad de usos como construcción, carpintería, fabricación de muebles, aislamiento, etc. Y, muy importante, cuando la madera procede de un bosque bien gestionado y lleva un certificado forestal exigente como el FSC, la madera es sin duda el material más ecológico frente a otros cuyo proceso de fabricación y eliminación consume mucha energía y es contaminante, como el cemento, el aluminio o el PVC.
Sin embargo, elegir mal la madera puede tener una repercusión negativa para los bosques, en especial para aquellas especies que están amenazadas o que proceden de regiones afectadas por la mala gestión forestal, la tala ilegal, la deforestación, las guerras, las invasiones de territorios indígenas o la violación de los derechos humanos. Eligiendo la madera de una forma equivocada podemos estar colaborando con la desaparición de los bosques primarios ya que la explotación forestal es muchas veces una primera fase de un proceso de deforestación que transforma bosques vírgenes en terrenos agrícolas o pastos para el ganado. Una gran parte de la tala ilegal se produce en zonas de bosque primario.
Un cambio en el modelo de consumo de los productos forestales: prolongación de la vida útil de los artículos de madera, adquisición de muebles de segunda mano, reutilización, reciclaje, etc.
Exigir el
certificado forestal FSC en la compra de los productos de madera (muebles, parquet, puertas, papel, etc.), sobre todo, si esta madera procede de los Bosques Primarios.
Cancelar los contratos de suministros y evitar las importaciones de madera procedente de empresas que violan las leyes forestales de los países productores.
No comprar “
madera de la guerra” procedente de regiones en conflicto.
Suspender las compras a los importadores y almacenistas que ofrecen madera sin garantías de sostenibilidad social y ambiental en los países de origen.
Desarrollar políticas para que las adjudicaciones públicas tengan en cuenta criterios ecológicos. Que la contratación de las obras, suministros y servicios exija madera certificada por un organismo independiente, como el
FSC.
Promover y dar apoyo a iniciativas legales que pongan fin, de una vez por todas, a la entrada de madera ilegal en Europa.
Compra ética pública.
Asegurar que una nueva legislación prohibirá las importaciones y productos de madera procedentes de la
tala ilegal.
Que las obras, suministros y servicios de la UE y los gobiernos europeos, utilicen solamente productos que procedan de la gestión sostenible, excluyendo aquellos de origen ilegal.
Establecer unos mínimos criterios sociales y ambientales para la financiación de proyectos por parte de la Unión Europea. Evitar la financiación de actividades que destruyan los bosques.
Promover la capacitación en los países productores para establecer sistemas de verificación de la legalidad, reformas en el sector forestal y en la misma legislación.