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Algunos expertos estiman que los simios estarán extinguidos en tan 
solo 5 o 10 años, en su área de distribución.

Algunos expertos estiman que los simios estarán extinguidos en tan solo 5 o 10 años, en su área de distribución.

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Greenpeace defiende el consumo de madera, corcho y otros productos forestales. La madera es un recurso renovable, mucho más ecológico que otros materiales tóxicos (como el PVC) o cuya producción es más cara y contaminante (aluminio, hierro, cemento...). La madera es un almacén natural de carbono y su consumo responsable favorece el desarrollo socioeconómico de las poblaciones locales.

Dado que estos materiales pueden tener su origen en escenarios de degradación ambiental, social y económica, no podemos apoyar su consumo a cualquier precio.

Una vida más sostenible

Para simplificar nuestro nivel de vida y hacerlo más sostenible el movimiento ecologista propuso hace ya algunas décadas la denominada “regla de las tres R”: reducir, reutilizar y reciclar. Posteriormente, y a medida que se ha profundizado el debate sobre nuestra forma de vida consumista, se le han ido añadiendo erres y ya tenemos tres más: repensar, reestructurar, redistribuir, reducir, reutilizar, reciclar y redistribuir.

REPENSAR nuestro modo de vida, nuestras necesidades básicas para diferenciarlas de las no imprescindibles.

REESTRUCTURAR el sistema económico para que, en lugar de producir bienes superfluos, se concentre en la satisfacción de las necesidades de todos. Incluir los costes sociales y ambientales en el precio final del producto o los servicios.

REDUCIR el consumo excesivo, como por ejemplo: el mal uso de impresora y fotocopiadora, excesos de tirada en documentos, rechazo de publicaciones no útiles o números excesivos, ...

REUTILIZAR prolongar la vida útil de los materiales, como por ejemplo: no cambiar de muebles si son todavía utilizables, utilizar más el préstamo de libro y uso de bibliotecas, mercado de segunda mano, reutilización de madera de derribo para nueva construcción, restauración de muebles viejos, uso del papel por las dos caras, reutilización de carteles, libros escolares, etc.

RECICLAR reincorporar al ciclo los materiales una vez finalizada su vida útil, como por ejemplo: separación selectiva de diferentes tipos de papel y cartón, reciclaje de maderas para fabricación de muebles y/o para la fabricación de tableros, utilización de papel reciclado para la mayoría de los usos, compostaje, biomasa, etc.

REDISTRIBUIR todos tenemos derecho a proporciones equitativas de recursos dentro de la capacidad del planeta de satisfacerla. Nuestras elecciones deben tener en cuenta una compensación del desequilibrio norte-sur, incluida la opción de no consumo, renuncia o boicot a determinados productos. Introduce la variable del comercio justo dentro de tu elección de productos de madera y derivados.




Criterios de compra de productos forestales

  • Productos procedentes de reciclaje.
En el caso de la madera, los muebles de segunda mano, muchas veces de mayor calidad y durabilidad que los nuevos, es muy buena opción. Es conveniente la recuperación de madera de derribo para nueva construcción, los muebles fabricados con madera reciclada (teca de barcos, o iroko de traviesas de ferrocarril...). Papel reciclado en el caso del papel. El tablero, con todas sus variantes (conflomerado, MDF, OSB) es una buena forma de reciclar la gran cantidad de madera y embalajes que desechamos, siempre y cuando su contenido en formaldehido sea bajo.

  • Comercio justo
La sostenibilidad social en el origen es importante. Muchas veces las madera procedentes de países en vías de desarrollo proceden de escenarios de violación de los derechos humanos y laborales. No compres productos de madera sin un aval de sostenibilidad. Algunas ONGs de comercio justo ya empiezan a vender productos de madera con el certificado forestal FSC.

  • Productos de origen local
Desde un enfoque de eficiencia energética, lo más sostenible es utilizar productos producidos lo más cerca posible del lugar de consumo. Se ahorra así toda la energía requerida en el transporte de estos materiales.
Existen otros potentes argumentos para consumir productos forestales de origen local, como es el apoyo al desarrollo rural y a economías que están afectadas por la despoblación y la falta de perspectivas económicas rentables. Consumir madera local puede ser una buena forma de mantener la gestión forestal dentro de los límites de la sostenibilidad social y económica.

El mercado español de madera está contaminado por la tala ilegal y destructiva de los bosques del planeta. Y no nos referimos únicamente a la madera tropical, también la procedente de países del Este de Europa o Rusia. En Finlandia y Canadá aún se talan bosques primarios para alimentar la industria de la madera y el papel. Hay que recordar que un 17% de los suministros de fibra de celulosa de la industria papelera procede de bosques primarios. Para evitar ser cómplices de esta situación, busquemos productos con un certificado forestal creíble avalado por la sociedad civil, verdaderos impulsores de este tipo de etiquetado.



Consumo de papel

La producción y consumo de papel tienen un fuerte impacto ambiental y social sobre el planeta.
La industria papelera y de celulosa ocupa el quinto lugar del sector industrial en consumo mundial de energía, y utiliza más agua por cada tonelada producida que cualquier otra industria. También, la indusria pastero-papelera se encuentra entre los mayores generadores de contaminantes del aire y del agua, así como gases que causan el cambio climático.

La fabricación y consumo de papel y el futuro de los bosques están estrechamente unidos, aunque frecuentemente la cantidad de madera empleada en la fabricación de pastas vírgenes se infravalora al no contabilizarse los consumos de restos y residuos de aserraderos. Lo cierto es que cerca del 40% de toda la madera talada para usos industriales en el mundo se destinó a la producción de papel: el 25% son cortas directas para la industria del papel, mientras que el otro 15% restante procede de subproductos de otros sectores (aserrío, fabricación de tableros, etc.).

Las fuentes de esas fibras, según los tipos de masas forestales son las siguientes: 17% procede de Bosques Primarios (bosques vírgenes), sobre todo en regiones boreales; el 54% de bosques secundarios; y, por último, el 29% de plantaciones forestales.

En muchos lugares del planeta, los bosques y otros ecosistemas naturales han sido y son todavía  sustituidos por plantaciones de árboles de crecimiento rápido cuya gestión implica la utilización masiva de herbicidas y fertilizantes químicos tóxicos. Además, los monocultivos de árboles para la industria del papel son frecuentemente rechazados por las comunidades locales debido a sus impactos negativos sobre los modos de vida y el bienestar de la población.

Recomendaciones para el consumo de papel