La contaminación se define como acción de contaminar que, a su vez, la RAE define como “alterar nocivamente la pureza o las condiciones normales de una cosa o un medio por agentes químicos o físicos”.
Cuando alteramos las condiciones normales de nuestro medio ambiente se
producen cambios, casi siempre impredecibles y, en muchos casos,
irreversibles.
Contaminante
Un
contaminante es toda sustancia orgánica o inorgánica, natural o
sintética, que en su proceso de producción, manejo, transporte,
almacenaje o uso puede incorporarse al medio. Los efectos que puede
tener la introducción de contaminantes en el medio ambiente son
diversas.
Fuentes de contaminación
La
principales fuentes de contaminación química son las emisiones y
vertidos industriales, la gestión de los residuos y los hidrocarburos.
Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, la producción industrial y
el comercio contribuye en un 41,4% a la contaminación del suelo, el
vertido y tratamiento de los residuos urbanos en un 15,2% y la
industria del petróleo en un 14,1%. Existen otras fuentes contaminantes
entre las que se encuentran la minería y la agricultura, sobre todo la
dependiente de agrotóxicos.
La contaminación afecta a distintos
medios. Los principales contaminantes atmosféricos son los gases de
efecto invernadero que potencian el cambio climático (CO2, CH4, NOX,
SOX... ), los Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos (PAHs) y las
partículas (PM10 y PM2.5, según su diámetro en micras). Los
contaminantes más relevantes en agua y suelos son el nitrógeno y el
fósforo, los metales pesados, las sustancias organocloradas y los
hidrocarburos.
Origen de los contaminantes
En
ocasiones la contaminación tiene lugar por la liberación de sustancias
que se encuentran en la naturaleza, pero en concentraciones muy
superiores. Este aumento de la concentración de determinadas sustancias
que provoca el hombre desequilibra las condiciones químicas del medio,
altera los ecosistemas y deriva en la degradación de la calidad de los
recursos naturales. Este es el caso de la eutrofización o de la
concentración de arsénico en agua.
Existen también muchas
sustancias sintéticas que llegan al medio ambiente y alteran las
condiciones fisico-químicas de la atmósfera, el suelo y el agua.
Algunas de estas sustancias, por varias razones, son especialmente
peligrosas. Los problemas más importantes se suelen dar cuando las
sustancias son:
- persistentes, es decir, tienen dificultades para degradarse en la naturaleza, con lo que pueden permanecer en ella durante décadas o siglos.
- bioacumulativas,
esto significa que pueden acumularse en los tejidos de los seres vivos
cuando entran en contacto con ellos (por inhalación, ingestión o via
dérmica). De esta forma, la sustancia entra en la cadena trófica y la
contamina. Además, generalmente la concentración de esta sustancia
asciende en la cadena alimentaria, en lo que se denomina biomagnificación.
Como los contaminantes son estables, tienden a no descomponerse con
eficacia en el medio ambiente o en los tejidos corporales. Los humanos
están en la cima de muchas cadenas alimentarias distintas y, como
resultado, son excepcionalmente vulnerables. Los bebés humanos, un
escalón más arriba que sus madres en la cadena, son incluso más
vulnerables y los que pueden sufrir las dosis más altas de
contaminación.
- tóxicas,
aunque resulte evidente decirlo, la toxicidad de los contaminantes es
un factor clave en su peligrosidad. Muchas de las sustancias que están
llegando a nuestro medio son tóxicas para los ecosistemas naturales
(ecotóxicas) y para el ser humano.