Skip navigation.

Enviar

Completa el formulario y pincha en "enviar". Nuestro servidor enviará un mensaje al destinatario con un enlace al contenido.

Puedes enviar tu mensaje a varias direcciones de correo electrónico separándolas con comas: destinatario1@servidor.org, destinatario2@otroservidor.org

Email del destinatario *
Tu nombre *
Tu email *
* obligatorio
Los mandos de las tres videoconsolas - Xbox 360, Playstation 3 y Wii - 
antes de empezar el desmontaje.

Los mandos de las tres videoconsolas - Xbox 360, Playstation 3 y Wii - antes de empezar el desmontaje.

Ampliar imagen

La Wii de Nintendo. La PlayStation 3 Elite de Sony. La Xbox 360 de Microsoft. Prometen toda una nueva generación de juegos de alta definición, pero en el fondo y en lo que importa, sigue siendo la misma vieja historia. Como seguimos buscando productos electrónicos que cumplan los requisitos para estar en verde, llevamos estas videoconsolas a nuestros laboratorios para realizar un análisis científico. Todas ellas dieron positivo en el análisis de diversas sustancias químicas peligrosas.

El mercado de las videoconsolas, dentro de los productos de consumo electrónicos, es el que está creciendo con mayor rapidez. Sólo el año pasado se vendieron más de 60 millones de videoconsolas, lo que significó un crecimiento del 14% para el sector. Irónicamente, aunque las videoconsolas se utilicen para jugar, no están clasificadas como juguetes. Si lo estuviesen, la legislación existente, que regula el uso de sustancias químicas peligrosas en juguetes y productos infantiles, no permitiría que fuesen comercializadas tal y cual están fabricadas.

En nuestro análisis, publicado en el informe, "Jugando sucio" (documento en inglés - pdf, resumen en castellano - pdf), detectamos el uso de materiales y sustancias químicas peligrosos, como el policloruro de vinilo (PVC), los ftalatos, el berilio y el bromo que indica el uso de retardantes de llama bromados (BFRs).



Pero los análisis también demostraron que cada fabricante evitó o redujo el uso de algunas de estas sustancias peligrosas en materiales específicos de sus consolas. Por ejemplo, la Wii de Nintendo funciona bastante bien sin la utilización de berilio en sus contactos eléctricos, y el uso de PVC y ftalatos fue limitado. La PlayStation 3, por su parte, incluyó placas de circuitos "sin bromo"  y la Xbox 360 utiliza un menor número de materiales bromados en su carcasa.

Como vimos anteriormente - con los portátiles y los teléfonos móviles – si los fabricantes mirasen a los productos de la competencia, verían rápidamente la forma de sustituir los componentes tóxicos que utilizan en sus productos por otros libres de estas sustancias. Es posible fabricar videoconsolas más verdes, sin sustancias peligrosas. No hay excusas para seguir jugando sucio.

La amenaza tóxica no acaba aquí. Las videoconsolas también están contribuyendo al aumento de la clase de residuos que más rápidamente crece, los residuos electrónicos. Normalmente, cuando las videoconsolas llegan al final de su vida útil, son tiradas y acaban sus días en vertederos sucios y insanos de países empobrecidos, donde las sustancias peligrosas que contienen dañan el medio ambiente y la salud de los trabajadores.

La tecnología para que los fabricantes produzcan videoconsolas sin sustancias peligrosas ya está disponible. Es el momento de que no solo Nintendo, Sony y Microsoft sino todos los fabricantes de productos electrónicos empiecen a jugar limpio.

Para que sepas con lo que juegas...

Todas las videoconsolas contenían altos niveles de bromo, utilizado en las placas de circuitos y en las carcasas de plástico. Los retardantes de llama bromados (BFRs) no se descomponen fácilmente por lo que se acumulan en el medio ambiente. La exposición prolongada puede dar lugar a problemas de aprendizaje y en las funciones de memorización. También pueden interferir con los sistemas hormonales tiroideo y estrogénico y la exposición en el útero se ha relacionado con problemas de comportamiento.

Componentes de la Xbox 360 y de la PlayStation 3 también contenían altos niveles de ftalatos, de uno de ellos, el DEHP, se sabe que interfiere con el desarrollo sexual en los mamíferos: incluidos los seres humanos y, especialmente, los hombres.

El PVC puede ser una fuente de sustancias químicas persistentes y tóxicas cuando se recicla o se elimina (por ejemplo cuando se incinera o quema). A menudo este material requiere el uso de aditivos tales como los tóxicos ftalatos.

El uso de berilio en productos electrónicos hace que el polvo y los vapores que se originan durante el reciclaje o tratamiento pueda provocar la enfermedad del berilio crónica , una afección incurable que debilita los pulmones.