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Al fondo se ve la planta de cloro y derivados clorados de Ercros en Palos de la Frontera, uno de los polígonos químicos más contaminantes de España.
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Empezó su actividad contaminante en 1973 (fue la última planta de cloro construida en España) con el nombre de Energía e Industrias Aragonesas, SA y a partir del año 2005 pasó a pertenecer a Ercros. Actualmente tiene una capacidad para producir cerca de 101.000 toneladas al año de cloro con la obsoleta tecnología de celdas de mercurio.
Greenpeace analizó el agua de la última balsa de aguas residuales de la planta, puesto que vierte a través de un emisario submarino a la ría del Odiel, y detectó trazas de mercurio y niveles muy altos de compuestos orgánicos volátiles. Destacan las concentraciones de diclorometano, cloroformo y 1,2-dicloroetano. El diclorometano está clasificado como peligroso si se ingiere, inhala o absorbe a través de la piel (que penetra fácilmente), y es un posible mutágeno y carcinógeno humano. El 1,2-dicloroetano (DCE), se utiliza para la fabricación de VCM y, en última instancia, del PVC. El DCE es un irritante de la piel, mutágeno y probable carcinógeno humano, que puede causar daños al hígado y otros órganos tras la ingestión y / o largos periodos de inhalación.
La concentración de diclorometano registrada en esta muestra fue 100 veces superior a la media anual que establecen las Normas de Calidad Ambiental (NCA).
Los resultados del estudio se pueden encontrar en el informe "La industria del cloro: contaminación silenciosa".