Miembros de Greenpeace bloquean dos tuberías de la factoría de Fertiberia en Huelva con el lema "no a la contaminación de la ría".
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La presencia de contaminantes en España no está suficientemente documentada, pero la información de que se dispone es suficiente para establecer un nivel de preocupación elevado. En base a esta información Greenpeace ha definido lo que considera los puntos negros de contaminación en España.
El propio Registro Estatal de Fuentes Contaminantes, EPER, que recoge
los datos proporcionados por las 2.159 industrias más contaminantes de
España sobre 44 sustancias peligrosas, reconoce el vertido de 1.219.709 toneladas de estos contaminantes al agua cada año.
Teniendo
en cuenta que la fuente de información son las propias industrias, que
estas sustancias suelen estar en bajas concentraciones en los vertidos
y que los datos no son completos, las cifras resultan escandalosas.
Resulta
difícil realizar una comparativa de la situación española con respecto
a otros países europeos dada la falta de documentación, pero sí sabemos
que sufrimos casos de contaminación que se sitúan entre los más graves del planeta.
Un estudio de Greenpeace sobre la contaminación, realizado en 10 países europeos, concluyó que los ríos y lagos europeos están contaminados con sustancias químicas peligrosas bioacumulativas y persistentes.
Se utilizó la anguila europea para buscar retardantes de llama
bromados, unas sustancias que se utilizan en textiles, plásticos y
aparatos electrónicos, y PCBs, unos tóxicos que dejaron de utilizarse
en los años 70. La anguila es una especie que se utiliza como
bioindicador de la calidad del agua por su alto contenido en grasas y
porque su ciclo vital es largo.
Los resultados muestran que las
anguilas de todas las zonas elegidas contienen, al menos, un retardante
de llama bromado, lo que indica la amplia dispersión de estos químicos
en las aguas europeas. Las anguilas españolas se recogieron en el río
Miño y en el Delta del Ebro. La anguila gallega destacaba por su alto
contenido en HBCD, un retardante de llama bromado. De hecho, los niveles que presentaban fueron los terceros más altos de Europa. Los
niveles que se encontraron de PCBs en ambas anguilas, superaban los
niveles detectados en otro estudio de estas características realizado
en 2003 en el río Turia.
Son muchos los estudios científicos
que revelan los altos niveles de contaminación por diversas sustancias
y en diferentes lugares en España. Se han documentado en muchas
ocasiones altos niveles de organoclorados y otros contaminantes
emergentes en el río Ebro y su afluente el río Cinca, que son zonas muy
industrializadas. Se detectaron retardantes de llama bromados y DDT en
Alburnos, en el río Cinca, y en sedimentos y peces en el río Vero
(afluente del Cinca). La
contaminación también alcanza la costa por vertidos directos, por el
transporte marítimo o a través de los ríos, provocando los mismos
efectos de persistencia y bioacumulación que encontramos en las aguas
continentales y en los suelos. Se han detectado hidrocarburos
aromáticos policíclicos, PAHs, en agua marina y aguas interticiales de
la Bahía de Cádiz. Igualmente, se detectaron PAHs en sedimentos
marinos, tanto en Galicia, tras el vertido del Prestige, como en la
Bahía de Algeciras, una zona de alta densidad industrial y de tráfico
marítimo.