Estás en:
Greenpeace lleva 20 años denunciando la actividad contaminante de la planta de Ercros situada en Flix (Tarragona).
Ampliar imagenLa fábrica electroquímica de Ercros Industrial (antes Erkimia) inició sus actividades en 1897 y es una de las más antiguas de España.
En su larga historia ha sido sancionada repetidas veces por daños al medio ambiente y ha convertido el embalse de Flix en un auténtico vertedero de residuos tóxicos y radiactivos. Se estima que fueron vertidas impunemente al río Ebro más de 700.000 toneladas de residuos.
Greenpeace lleva 20 años denunciando la actividad contaminante de esta planta.
En la fabricación de disolventes se genera hexaclorobenceno, el cual forma parte de la “docena sucia”, compuesto incluido en el listado de las doce sustancias prioritarias a eliminar por el Convenio de Estocolmo sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs).
Otro componente de la “Docena Sucia” que se ha encontrado en las últimas capas de las muestras de sedimentos arrojados al río Ebro en Flix es el DDT, una sustancia prohibida en Europa desde 1977.

Pero la lista de despropósitos no termina ahí, Ercros ha generado residuos radiactivos, todavía más contaminantes y duraderos. Los radionucleidos detectados proceden de la utilización de fosforita (mineral que contiene dentro de su estructura cristalina uranio 238 de manera natural) y que se utiliza para la producción de fosfato bicálcico (usado como aditivo para los piensos para animales).
Actualmente, las Administraciones españolas y europeas han comprometido 200 millones de euros para solucionar la contaminación producida durante décadas por Ercros, que será pagado por el erario público, incumpliendo de nuevo la premisa de “quien contamina paga”.
En Flix se han documentado, mediante estudios científicos, enfermedades relacionadas con la exposición al hexaclorobenzeno y otros organoclorados procedentes de Ercros. En la zona existe una mayor tasa de nacimientos prematuros y un índice elevado de desarrollo infantil deficiente.