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Analizemos la documentación del Fórum 2004. En la descripción de los tres ejes temáticos – diversidad cultural, desarrollo sostenible y condiciones de paz – encontramos lo siguiente:
El segundo eje se centra en la conciencia de los límites de los recursos del planeta. En este sentido, el Recinto Fórum es un ejemplo de desarrollo sostenible. De hecho, la gran apuesta ha consistido en localizar el acontecimiento en una zona maltratada, sin alejar ni esconder dos grandes infraestructuras básicas para el funcionamiento de la metrópoli como son la planta depuradora y la planta incineradora de basuras de Barcelona. Estas infraestructuras han sido renovadas e integradas en la ciudad siguiendo estrictos criterios ecológicos.
Es este un texto que resume todas las contradicciones del Fórum 2004. Si los organizadores del Fórum quieren centrarlo en la conciencia de los límites de los recursos del planeta la misma infraestructura del Recinto Fórum es una agresión a uno de los más escasos espacios del Mediterráneo: las costas. Tratar de pintar de verde la incineradora de basuras tampoco tiene mucho que ver con la sostenibilidad. En primer lugar porque es falso que una incineradora sea básica para el funcionamiento de una ciudad cuando su apuesta por la sostenibilidad es real. La incineradora ecológica no existe. Al contrario, la incineración se basa en la quema de esos recursos limitados del planeta: materia orgánica, papel, etc.
Singularmente, es la ocupación del espacio costero lo que hace del Recinto del Fórum un ejemplo de infraestructura agresiva con el medio natural, devoradora de un recurso escaso y público como es la franja litoral en el mediterráneo e indiscutiblemente insostenible.
La historia no es nueva; ya en el año 1999, la Dirección General de Costas del Ministerio de medio Ambiente emitía un informe en el que se podía leer los siguiente:
Sorprende constatar que el texto de la Memoria [Modificación del Plan General Metropolitano de Barcelona en el sector del frente litoral] no se hace alusión alguna al régimen jurídico al que están sometidos por imperativo de la Ley de Costas, los terrenos del dominio público marítimo-terrestre y sus adyacentes afectados por la servidumbre de protección. Con independencia de tal carencia, la ordenación propuesta no resulta acorde con las disposiciones de la Ley de Costas, por cuanto en ésta se prohibe la implantación de paseos marítimos dentro de la ribera del mar, y la instalación de estaciones de tratamiento de aguas residuales en esa misma zona, Por otro lado, el artículo 32.1 de la misma Ley establece que “únicamente se podrá permitir la ocupación del dominio público marítimo terrestre para aquellas actividades o instalciones que por su naturaleza no puedan tener otra ubicación”
Sorprende asimismo que un Fórum para hablar de la diversidad cultural, el desarrollo sostenible y la Paz, no pueda desarrollarse en Barcelona en ubicaciones distintas a aquella que ocupa el espacio marítimo-terrestre, tanto más cuando en los terrenos del otro lado de la Ronda del Litoral se han destinado a la creación de un nuevo barrio residencial.
Pero en lo referido a los impactos, la Dirección General de costas va aún más allá:
De llevarse a cabo las obras propuestas las playas dejarán de recibir sedimentos desde el noreste y el déficit actual se acentuará. El precario equilibrio en que se encuentran dejará de ser equilibrio aunque sea precario para pasar a una situación de inestabilidad que conducirá a su desaparición a medio plazo.
Por tanto nos encontramos ante una ocupación del dominio público marítimo-terrestre para un uso que podría realizarse en otras zonas de Barcelona, y con impactos ambientales discernibles. No es, por tanto, un ejemplo de sostenibilidad.
Cuando nos preguntamos por las razones que hayan podido llevar a realizar esta infrestructura, en los propios informes del Ministerio de Medio Ambiente encontramos lo siguiente:
Una maniobra de tinte marcadamente mercantil con mediatización del dominio público marítimo-terrestre que quedaría involucrado en la misma. Lo confiesa la propia Memoria de modificación en su capítulo dedicado al Estudio económico y financiero al afirmar que “Los beneficios económicos de estas operaciones son el primer argumento de viabilidad de las actuaciones urbanísticas propuestas”.
Por tanto, es la propia entidad organizadora del Fórum la que reconoce que se trata de una operación justificable en primer lugar por los benificios económicos que reportará.
En Greenpeace venimos denunciando todos estos hechos desde 1999, como ha quedado reflejado en nuestro informe anual Destrucción a toda costa. En marzo de 2002 Greenpeace denunció la insostenibilidad de la infraestructura del Fórum ante la Comisión de Política Territorial del Parlament de Catalunya, en intervención del Director de Campañas de la organización, sin que ello haya servido para darle un giro auténticamente sostenible.
Para una organización que hace de la defensa de los ecosistemas marinos uno de los ejes de su trabajo, resulta lamentable ver cómo en uno de los más importantes municipios del Mediterráneo se realizan actuaciones de este tipo, por más que intenten revestirse de verde. Precisamente en un momento en el que las agresiones al litoral proliferan en forma de ampliaciones de puertos industriales, puertos deportivos, nuevas urbanizaciones…lo que hace falta son instituciones capaces de liderar un impulso por la protección costera, y el Fórum 2004 es una autentica oportunidad perdida de dotar a una gran ciudad de un auténtico parque natural costero.
Para el público barcelonés la limpieza de una zona degradada es el valor principal del Fórum. Es indiscutible que se partía de un entorno industrial muy degradado, pero también lo es que las cosas debían de haberse hecho de otra manera. Cubrir un espacio costero de cemento y canalizar la desembocadura de su río no es recuperarlo ambientalmente, por mucho que se reserven algunos espacios para “áreas de baño”, “biotopos submarinos” o “parques litorales”. Al menos, no desde el punto de vista de Greenpeace.
Greenpeace considera necesario hacer públicas estas observaciones, para que los ciudadanos sepan que en lo que respecta a la sostenibilidad, el Fórum 2004 es un auténtico despropósito.