El camino para conseguir conservar el litoral y acabar con todas las actuaciones que lo están destruyendo (la contaminación, la construcción de instalaciones náuticas, diques, y espigones, la regeneración artificial de playas...) debe ser recorrido con paso firme si creemos sinceramente en el futuro de nuestras costas.
Para ello, es necesario establecer un modelo de gestión del litoral que
involucre a todos los sectores implicados. De esta forma, cuando desde
todos los ámbitos se entienda que la conservación del litoral y sus
recursos naturales es la mejor garantía de futuro para la subsistencia
de todas las actividades económicas, sociales, culturales y científicas
que se desarrollan en este privilegiado espacio, se podrán comenzar a
establecer líneas de trabajo encaminadas a la conservación de nuestras
costas que garanticen su futuro.
La totalidad de las actividades que se realizan en el litoral
influyen sobre la dinámica de las zonas costeras y cualquier tentativa
que no contemple todos los aspectos será un fracaso.
Resulta imprescindible el conocimiento de las condiciones
específicas de la costa, el trabajo en sintonía con los procesos
naturales, la aplicación del principio de precaución para prevenir todo
daño posible antes de que se produzca y una planificación participativa
de las actuaciones a realizar.
Greenpeace ha consultado a todas las Comunidades Autónomas si están
aplicando algún modelo de gestión costera que garantice su futuro. Las
respuestas no han sido muy alentadoras, sólo tres han contestado:
Euskadi, Comunidad Valenciana, e Illes Balears. Y de éstas, tan sólo
una, la Comunidad Valenciana está participando en el programa "Modelos
Sostenibles en Áreas Litorales Mediterráneas".
Greenpeace cree sinceramente en ese
modelo de gestión, que aumentará la calidad de vida de todos aquellos
que viven y disfrutan de las costas. Nuestra esperanza radica en que
los responsables de aplicar esa gestión se quiten la venda de los ojos
antes de que sea demasiado tarde.