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Endrit y Labinot Rexhaj sobrevivieron a la explosión de una bomba de 
racimo en 1999. Endrit tenía dos años y la metralla hirió gravemente 
su brazo derecho cuando su madre, que lo sostenía en brazos, intentaba 
huir de las explosiones.

Endrit y Labinot Rexhaj sobrevivieron a la explosión de una bomba de racimo en 1999. Endrit tenía dos años y la metralla hirió gravemente su brazo derecho cuando su madre, que lo sostenía en brazos, intentaba huir de las explosiones.

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La organización Handicap International ha elaborado recientemente un informe que, por primera vez, ofrece datos concretos y documentados sobre las víctimas de las bombas de racimo en todo el mundo. Existen grandes dificultades para acceder a esta información. Sin embargo, este informe ha documentado 11.044 muertes confirmadas, que pueden ser atribuidas directamente a las bombas de racimo. Se trata sólo de víctimas confirmadas y no de estimaciones o extrapolaciones, por lo que esta organización calcula que el total, en los 23 países analizados, puede ascender a unas 100.000.

Un 98% de estas muertes fueron civiles, frente a números muy bajos correspondientes a militares y personal dedicado a tareas de desminado. La mayoría de esas víctimas civiles se producen cuando las personas se dirigen a sus actividades diarias o su trabajo o incluso, como sucedió en Líbano, cuando se acercaban a sus casas para valorar la magnitud de los daños causados por los bombardeos.



Conoce algunos casos donde se utilizaron: