Al Gobierno español: - Prohibir la producción, almacenamiento y uso de bombas de racimo en territorio español, y las transferencias o ventas al exterior.
- Destruir o desmantelar los arsenales de bombas de racimo en poder del ejército español.
- Apoyar la adopción de un tratado internacional que prohíba las bombas de racimo y apoyar los esfuerzos de Noruega y otros países en esta materia.
- Asegurarse de que las tropas de la Unión Europea nunca utilizarán bombas de racimo en el marco de las operaciones militares en las que intervengan.
Al Parlamento español: - Apoyo para todas las iniciativas encaminadas a prohibir la producción, almacenamiento, uso y venta de bombas de racimo.