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Globo de Greenpeace en la manifestación del 1 de mayo.

Globo de Greenpeace en la manifestación del 1 de mayo.

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El carácter letal de los conflictos armados modernos pone de manifiesto las fatales consecuencias de la proliferación de armamento, especialmente de las armas ligeras. Éstas no son la causa de la violencia, pero permiten que se multiplique porque su bajo precio las hace accesibles a amplios sectores de población. También explican, por ejemplo, que haya en el mundo unos 300.000 menores soldado: son fáciles de utilizar, no hace falta ser un adulto ni tener instrucción militar.

En el mundo hay un arsenal cercano a los 640 millones de armas ligeras, es decir, una por cada diez personas. El valor de las exportaciones autorizadas de armas es de 21.000 millones de dólares al año. Pero éste no es todo el problema: se calcula que entre el 80% y el 90% de las armas ligeras ilegales proceden, originalmente, de una transacción autorizada y aprobada por un Estado.

Durante la Guerra Fría, gran parte de las transferencias de armamentos procedían de las dos grandes potencias militares (EE UU y la URSS), por intereses comerciales o para rearmar a sus aliados en un contexto de enfrentamiento global. Actualmente el número de países que exportan armas ha aumentado, y esto aumenta el número de armas a disposición de los compradores y la dificultad de controlar el tráfico de las mismas.

Unas 1.200 empresas de 90 países fabrican armas ligeras. Cada año, unos ocho millones de nuevas armas salen al mercado. Cada año, alrededor de un millón son perdidas o robadas. Además, cada año se fabrican entre 7,5 y 8 millones de municiones.

- España y el comercio de armas
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