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Greenpeace encontró los niveles de radiactividad 3.000 veces por encima de los niveles permitidos cerca de la central nuclear de Tuwaitha, Irak. La niña se encuentra en esa zona.
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En realidad, no es necesario invadir ningún país para saber dónde están escondidas las armas nucleares y de destrucción masiva. Toda la información se puede obtener de fuentes públicas, sin necesidad de invasiones, torturas o infiltrados en los servicios de inteligencia. Si EE UU y el Reino Unido quieren realmente desmantelar armas de destrucción masiva, no tienen que ir muy lejos: pueden encontrar muchas en su propio territorio.
Cuando se firmó el Tratado de No Proliferación nuclear (TNP), los estados no nucleares se comprometieron a continuar siéndolo. A cambio, los estados que tenían esas armas acordaron librarse de ellas y desarmarse. Pero no han cumplido sus compromisos. Ninguno de los cinco estados reconocidos por el tratado ha hecho muchos avances en reducir sus arsenales, y desde luego no los han eliminado. Esto no es un buen ejemplo a seguir si realmente se pretende abordar en serio la proliferación en otros países.
Más de treinta años después de la firma del Tratado, las potencias nucleares no se hayan desarmado y otros países han adquirido estas armas. Cuando se acordó el TNP en 1968, había aproximadamente 38.000 armas nucleares en el mundo. Hoy quedan casi 30.000.