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Corea del Norte ha realizado una prueba nuclear y se une al club más peligroso del mundo.

La República Popular Democrática de Corea del Norte se convirtió en la novena potencia nuclear del mundo el lunes 9 de octubre de 2006, al realizar un ensayo nuclear. Su éxito es paralelo al fracaso de la diplomacia mundial. Con este paso, Corea del Norte ha vuelto a poner de manifiesto la debilidad del Tratado de no Proliferación y la peligrosa conexión que existe entre la investigación nuclear, la energía nuclear y las armas nucleares.

Greenpeace hace un llamamiento a una respuesta comedida por parte de otros países, como Corea del Sur, Japón y EE UU, y a un retorno a las “conversaciones a Seis Bandas”. Nadie quiere que más países se hagan con armas nucleares pero, con más de 5.000 armas en el arsenal estadounidense, el balance relativo de poder debe ser tenido en cuenta. Si el acceso de Corea del Norte a la categoría de potencia nuclear es una mala noticia, será aún peor si no se establece un diálogo.

Cómo convertirse en un Estado nuclear.
Paso número uno: obtener energía nuclear

La historia de la búsqueda de la bomba por parte de Corea del Norte es una fábula que habla del uso dual que tiene la energía nuclear y de los fallos e insuficiencias del Tratado de No Proliferación. Este país recibió en el pasado tecnología para reactores nucleares y asesoramiento. A cambio se comprometió a utilizarlos solo para generar energía nuclear, no armas, y hasta hace unos pocos años permitió a los inspectores internacionales verificar que esto era cierto. La próxima vez que alguien afirme que la energía nuclear es “limpia y segura”, habrá que preguntarle cómo consiguió Corea del Norte convertir sus reactores en fábricas de armas.

- Cronología del programa nuclear de Corea del Norte.

Otros siete países han demostrado su capacidad nuclear: EE UU, la Federación Rusa, el Reino Unido, Francia, China, India y Pakistán. Israel tiene armas nucleares aunque nunca lo ha reconocido y no ha realizado pruebas. Debido al extendido uso de la energía nuclear, otros cuarenta países tienen acceso a materiales con los que podrían fabricar armas nucleares.

Greenpeace considera que las sanciones podrían provocar un sufrimiento todavía mayor para los 26 millones de norcoreanos y no generar cambios apreciables en la situación. Es hora de abordar el problema de forma global: el primer paso debería ser convocar una reunión de emergencia de los 189 Estados miembros del TNP, y acordar pasos concretos para abordar la proliferación en todo el mundo y el desarme de las potencias nucleares.

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