Estados Unidos es el único país que despliega armas nucleares en territorio de otros estados, a través de sus acuerdos con seis países europeos miembros de la OTAN (Alemania, Bélgica, Holanda, Italia, el Reino Unido y Turquía).
La falta de métodos
transparentes y democráticos en la
estructura de la OTAN hace
imposible para el público europeo conocer exactamente cuál
es el número de esas cabezas nucleares o dónde están.
Sin embargo, de acuerdo con investigaciones independientes, hay 480
armas nucleares en estos países.
Esa misma falta de
transparencia hace que muchos ciudadanos europeos desconozcan hasta
la propia existencia de estas armas.
- Pulsa aquí para
acceder a las encuestas de opinión realizadas por
Greenpeace Internacional (en inglés). Cada una de estas
480
armas tiene una capacidad destructiva que multiplica por más
de diez a la que destruyó Hiroshima, con un poder combinado
capaz de borrar a Europa del mapa. Cada una de ellas es un peligro
real; cada una significa un inaceptable riesgo de accidentes; cada
una es un potencial objetivo de ataques. Se trata de un peligroso
legado de la Guerra Fría que en estos momentos es obsoleto e
inaceptable.
Un artículo del
periodista Seymour Hersh en la revista
The New Yorker desveló
planes estadounidenses que incluían el posible uso de bombas
nucleares B-61 en un potencial ataque a Irán. Éste es
el tipo de bomba que está almacenada en Europa, y la decisión
de usarlas no está en manos de los gobiernos europeos sino del
estadounidense. Los países que aceptan albergarlas se
arriesgan, por tanto, a que sean lanzadas desde su territorio y a
verse involucrados en un conflicto de EE UU.
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