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Activistas de Greenpeace protestan en las afueras del puerto de 
Cherbourg, a la espera de la llegada de dos barcos que transportan 
armamento nuclear, amenazando la seguridad internacional y poniendo en 
peligro el medio ambiente.

Activistas de Greenpeace protestan en las afueras del puerto de Cherbourg, a la espera de la llegada de dos barcos que transportan armamento nuclear, amenazando la seguridad internacional y poniendo en peligro el medio ambiente.

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El año 2006, una oportunidad para avanzar hacia el desarme.

La OTAN comienzó ese año un proceso de revisión de su misión, propósito y objetivos. Los miembros de la OTAN se reunieron en noviembre en Riga, en una cumbre que se estuvo promoviendo como un hito para la modernización de esta organización, de cara al siglo XXI. Los aliados iniciaron un proceso encaminado a revisar los objetivos de la Alianza, así como los medios políticos y militares que serán necesarios para alcanzarlos.

Fue una oportunidad real para que los miembros europeos de la OTAN para que asuman su responsabilidad por las armas nucleares presentes en sus territorios y las devuelvan a EE.UU para ser desmanteladas. De esta forma evitarán su posible complicidad en una catástrofe nuclear y contribuirán a frenar la escalada global de tensión en torno a las armas nucleares. La OTAN es actualmente la única alianza militar que mantiene capacidad y planes para el uso de armas nucleares. Retirar estas armas sería una contribución concreta a un futuro más seguro para los europeos. La OTAN del siglo XXI debería ser una organización libre de armas y políticas que son más propias del siglo XX.

El debate ha comenzado, y se han aprobado resoluciones en los Parlamentos de Alemania y Bélgica. Ha llegado el momento de librar a Europa de las armas nucleares y es hora de poner en cuestión la doctrina nuclear de la OTAN. En el proceso de revisión de su misión, la OTAN debe renunciar a su doctrina nuclear y eliminar cualquier referencia a las armas nucleares como garantes de la paz y la seguridad.

El gobierno español, que ha apostado en otros ámbitos por iniciativas negociadoras y pacíficas para abordar los problemas de seguridad global, y que representa a un país que no tiene armas nucleares, tiene la responsabilidad de poner este asunto en la agenda y en las discusiones de la organización.

Greenpeace ha elaborado el informe “ Asegurando nuestra seguridad y supervivencia”, en el que reclama la retirada de estas armas como un primer paso hacia el desarme nuclear de Europa.

- Pulsa aquí para acceder al informe completo en inglés.