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Si bien es cierto que las reacciones de fisión nuclear no producen CO2 (aunque sí generan residuos nucleares de alta peligrosidad y larga vida radiactiva), también lo es el que la generación de electricidad por medios nucleares sí emite CO2. Considerando el ciclo completo de las tecnologías de generación eléctrica no-fósiles (es decir, la nuclear y las renovables), la energía nuclear emite más CO2 que cualquiera de las energías renovables por cada kWh producido. Esto se debe a que en todas las etapas del ciclo nuclear -la minería del uranio, la fabricación del concentrado, el enriquecimiento, la fabricación del combustible, la construcción de las centrales nucleares, su mantenimiento y posterior desmantelamiento, la gestión de los residuos radiactivos, etc.- se consumen grandes cantidades de combustibles fósiles.
Proponer la expansión nuclear en aras del cambio climático es una forma de añadir una nueva amenaza de incertidumbre, potencialmente catastrófica para la salud, el medio ambiente y la seguridad. De hecho, al aumentar los impactos del cambio climático, también lo hacen los riesgos para la seguridad asociados con la energía nuclear. Por ejemplo, dado que esta energía requiere grandes cantidades de agua para refrigeración, las sequías cada vez más frecuentes en un mundo que está sufriendo el cambio climático significarán menos disponibilidad de agua para refrigerar el reactor, con el consiguiente deterioro de la seguridad y el aumento de paradas que obligarán a cerrar las centrales.
La energía nuclear no es la solución para el cambio climático porque, entre otras cosas, llegaría demasiado tarde. La ciencia del clima establece que necesitaríamos alcanzar el nivel máximo de emisiones de gases de efecto invernadero en el 2015 y a partir de entonces disminuirlas, con lo que se pueda alcanzar una reducción del 20% para el 2020.
El mundo dispone de un tiempo cada vez más escaso, y de una capacidad financiera e industrial limitada para cambiar el sector energético y lograr una gran reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.