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El uranio, como combustible, se está acabando. Aunque es un mineral relativamente abundante en la naturaleza, lo es generalmente en unas proporciones muy bajas, por lo que son muy escasos los yacimientos rentables.

Las reservas de uranio-235 fisionable, el "combustible" de los reactores nucleares, pueden proveer a las instalaciones sólo durante unas pocas décadas más considerando los niveles de consumo actuales.

Y también se va a encarecer: ahora es 10 veces más caro que en 2004. Según el Libro Rojo de la Agencia de la Energía Nuclear (AEN) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las reservas conocidas y recuperables a un coste inferior a los 80 dólares y a los 130 dólares (por kilogramo de uranio) son de unos 3 y 4 millones de toneladas, respectivamente, es decir, menos de la mitad del que se entiende necesario para satisfacer las demandas de la industria nuclear.

Hay más uranio que ese en la naturaleza pero su coste de extracción sería aún más caro y, lo que es más importante, su obtención será mucho más intensiva en energía fósil, con la consiguiente generación de CO2. Esto invalidaría uno de los principales argumentos a favor de la energía nuclear. De hecho, hay estudios que indican que al extraer uranio de minas con una mena inferior a 100 partes por millón se emite más dióxido de carbono del que luego se ahorra al sustituir una generación de electricidad equivalente por medio de gas natural.

Claro está que la industria nuclear, a través de sus agencias internacionales, como el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) o la AEN/OCDE, tratan de camuflar esta información. Así, estas agencias dicen que si tenemos en cuenta los recursos “garantizados” (los actualmente en uso, cuya rentabilidad está demostrada), los “inferidos”, los “extrapolados” y los “especulados” habría combustible de uranio para 270 años. Recursos “extrapolados”, “inferidos” y “especulados” son las expresiones textuales que utilizan estas entidades para describir unos inventarios de uranio meramente virtuales.