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La energía nuclear no tiene ningún papel que cumplir para reducir significativamente nuestra dependencia del petróleo, el cual se emplea mayoritariamente (95%) en el sector transporte.

La solución más eficiente al respecto está en otras medidas: adecuada ordenación del territorio, incentivar el transporte público colectivo y los modos no motorizados, mayor eficiencia en los motores, disminución del peso y la potencia de los vehículos, vectores alternativos (hidrógeno a partir de energías renovables, por ejemplo).

La escasez y la concentración de las reservas de petróleo en un reducido número de países están conduciendo a una elevada inestabilidad de los precios. Para mejorar la movilidad es imprescindible reducir drásticamente la dependencia del transporte del petróleo a la vez que su impacto sobre el clima.

El lobby nuclear no ha dudado en utilizar la problemática del transporte para encontrar otro argumento dentro de su campaña de propaganda. Sin embargo, la energía nuclear no puede contribuir a los retos de una movilidad sostenible.

Greenpeace ha demostrado que para 2050 será más barato producir electricidad en España con fuentes renovables que con combustibles fósiles o con uranio pero hoy mismo ya es más barato cargar una batería de coches con energía eólica que con la electricidad producida por una nueva central nuclear y así lo ha demostrado el caso de Portugal que ha recientemente apostado por promover el uso del coche eléctrico en su territorio. EDP, la compañía eléctrica portuguesa ha declarado su intención de usar la electricidad eólica sobrante para alimentar los coches eléctricos portugueses.

La respuesta a los desafíos del transporte a nivel mundial no pasan por asumir los riesgos económicos y sociales de una tecnología como la nuclear sino por aprovechar el enorme potencial de ahorro y eficiencia que este sector todavía tiene por desarrollar, por promover el uso de modos de transporte no motorizados y del transporte público, reducir un 40% los kilómetros recorridos entre 2040 y 2080, por apostar por vehículos de motor eléctrico cargados con energías renovables que no sólo pueden cubrir esta demanda adicional de electricidad a tiempo sino con bajo impacto y menores costes.