Los reactores de agua en ebullición (por sus siglas en inglés BWR) son el segundo tipo más común, hay 90 en funcionamiento en todo el mundo. En España, las centrales de Cofrentes y Santa María de Garoña son del tipo BWR.
El reactor de agua en ebullición (BWR) fue desarrollado a partir del reactor de agua a presión, en un intento por modificar el PWR para simplificar su diseño y mejorar su eficiencia. Esta modificación no ha mejorado la seguridad, construyéndose un reactor que aún presenta casi todas las características de riesgo de los PWR e introduciendo a la vez un gran número de nuevos problemas.
La corrosión es también un serio problema en estos reactores, que ha sido detectado en muchos reactores de este tipo. Uno de los ejemplos más graves a nivel mundial es el de la central española de Santa María de Garoña. Su reactor sufre un problema creciente de agrietamiento por corrosión, que afecta gravemente a una serie de componentes de la vasija del reactor. Además el Consejo de Seguridad Nuclear ha reconocido que este problema va a seguir empeorando inexorablemente.
Hay otros reactores BWR con problemas en el mundo, como el caso sucedido en Alemania a principios de la década de 1990, cuando un gravísimo problema de agrietamiento por corrosión fue detectado en varios reactores BWR alemanes. O los reactores de Hamaoka-1 (Japón) o Brunsbüttel (Alemania) en 2001.