En España, la central de Vandellós I era de este tipo. Ahora está en proceso de desmantelamiento.
La corrosión también es uno de los problemas de estos reactores. Esto unido al envejecimiento producido por el calor y el deterioro de los materiales agrava el problema.
Estos reactores utilizan como combustible uranio natural, es decir no enriquecido. Esto hace que el repostado del combustible, pueda ser sobre la marcha, maximizando la disponibilidad de la planta, por la eliminación de los tiempos de parada en el repostaje, y esto es particularmente importante ya que el combustible no enriquecido requiere cambios de combustible más frecuentes que la mayoría de los reactores de uranio enriquecido.