Skip navigation.
El acrónimo "CANDU" es una marca registrada y significa "CANadá Deuterio Uranio". Todos los reactores actuales de Canadá son del tipo CANDU, y Canadá comercializa este producto en el extranjero, siendo uno de los reactores más comunes.

Tienen varios defectos inherentes al diseño y en Canadá han demostrado que como consecuencia de ello llegan a deteriorarse y requieren costosos programas de reparaciones.

Estos problemas de funcionamiento han ocasionado enormes problemas económicos y de seguridad. Los reactores CANDU han sido retieradamente puestos en cuestión por especialistas, prensa y grupos ecologistas de Canadá. Según el Financial Times de Canadá, los precios de la electricidad de origen nuclear aumentaron un 11,8% mientras la inflación no superó el 2%. Si la Ontario Hydro (empresa estatal que tiene en funcionamiento varios reactores CANDU) fuera una empresa privada, ya estaría arruinada.

Los problemas en el diseño de estos reactores en Canadá acortaron su vida útil prevista, de modo que fue necesario sustituirlos por otros nuevos que costaron la friolera de 500 millones de dólares cada uno, al margen de los gastos por sustitución de energía durante los 19 meses en que estuvieron paralizadas las centrales.

Pero los problemas de estos reactores no son sólo de índole económica; las averías masivas de los tubos de presión en Pickering (1983) son ilustrativas de que las catástrofes no tienen por qué ser patrimonio exclusivo de Three Miles Island o Chernóbil, cuyo reactor compartía las mismas imperfecciones de diseño que los CANDU. Pero además, estos reactores producen más plutonio como desecho que otros reactores, lo que lo hace más atractivo para países que deseen acceder a la fabricación de armas nucleares. India, Pakistán, Argentina, Corea del Sur, Taiwán, son consumidores de tecnología nuclear canadiense y algunos poseen ya la bomba atómica o están tratando de hacerse con ella.