Estás en:
Para entender en qué nos gastamos hoy esta cuota de CO2 cuando nos movemos, basta decir que un todo terreno emite 1,3 toneladas de CO2 para recorrer un trayecto de menos de 3.000 kilómetros. Un vuelo de ida y vuelta a un destino de vacaciones a 2.500 kilómetros de distancia provoca la emisión de gases de efecto invernadero de un efecto equivalente a 1,3 toneladas de CO2 por cada pasajero a bordo, así que un viaje de este tipo utiliza el equivalente a todas las reservas personales de CO2 por año.
Seguir moviéndonos de la forma en que lo hacemos, simplemente no es una opción.
Para que esto cambie es imprescindible:
1. Reducir la necesidad de desplazarnos
2. Favorecer los modos de transporte más eficientes
3. Incrementar la eficiencia de los vehículos: mayor eficiencia energética, menores emisiones
4. Aplicar el concepto de quién contamina paga al transporte
5. Menos infraestructuras y mejor ordenación del territorio