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Si queremos mantener el aumento de la temperatura media global por debajo de los 2ºC, y así­ evitar los efectos más devastadores del clima, para el año 2050, cada uno de los habitantes del planeta debería reducir a 1,3 toneladas anuales sus emisiones de CO2. Esta cantidad es muy inferior a la media de unas 10 toneladas de un español.

Para entender en qué nos gastamos hoy esta cuota de CO2 cuando nos movemos, basta decir que un todo terreno emite 1,3 toneladas de CO2 para recorrer un trayecto de menos de 3.000 kilómetros. Un vuelo de ida y vuelta a un destino de vacaciones a 2.500 kilómetros de distancia provoca la emisión de gases de efecto invernadero de un efecto equivalente a 1,3 toneladas de CO2 por cada pasajero a bordo, así que un viaje de este tipo utiliza el equivalente a todas las reservas personales de CO2 por año.

Seguir moviéndonos de la forma en que lo hacemos, simplemente no es una opción.

Para que esto cambie es imprescindible:

1. Reducir la necesidad de desplazarnos
2. Favorecer los modos de transporte más eficientes
3. Incrementar la eficiencia de los vehí­culos: mayor eficiencia energética, menores emisiones
4. Aplicar el concepto de quién contamina paga al transporte
5. Menos infraestructuras y mejor ordenación del territorio

Noticias

Las emisiones del transporte casi se han duplicado desde 1990 y son la cuarta parte de las emisiones españolas

Greenpeace ha presentado hoy el informe Transporte: el motor del cambio climático (1) en el que se realiza una radiografía de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector y sus causas. Además, la organización lanza sus propuestas para conciliar clima y movilidad con el objetivo de salvar el clima; estas medidas obtendrían un beneficio económico y social.

Emisiones de CO2 de los coches: es posible reducir mucho más

Ecologistas en Acción y Greenpeace se hacen eco del informe que hoy presenta la federación Transport & Environment (T&E) (1) sobre las emisiones de los vehículos vendidos en Europa durante 2008. Un análisis de los resultados de este trabajo permite comprobar cómo la legislación europea puesta en marcha ha provocado que las compañías automovilísticas han comenzado a reducir emisiones. De esto se deduce la necesidad de regular las emisiones de furgonetas y camiones para que también comiencen a disminuir.