La acuicultura es el cultivo de plantas y cría de animales acuáticos. Esta práctica, que existe desde hace más de 4000 años, se ha incrementado enormemente desde la década de 1980, provocando graves impactos sobre el medioambiente y los derechos humanos.
En 2003, el 33% del pescado y marisco consumidos en el mundo procedían de la acuicultura, elevándose hoy este porcentaje hasta el 43%.
Impactos ambientales y vulneración de los derechos humanosAnte la creciente demanda de pescado en los países desarrollados, muchos abogan por la acuicultura para obtener el pescado que escasea desde hace años en nuestros océanos. Pero la acuicultura, lejos de ser la solución a la sobrepesca, contribuye a la disminución de las poblaciones salvajes y degrada los ecosistemas maniros, amenazando asi el suministro y la seguridad alimentaria de las comunidades costeras.
La industria acuícola requiere gran cantidad de pescado para la elaboración de piensos, asi como la captura de juveniles para abastecer los stocks de las instalaciones. Por ejemplo, se necesitan entre 4 y 5 kg de pescado para que un salmón engorde un kilo y 20 kg por cada kilo de atún rojo engordado en cautividad.
La ubicación de las piscinas en la costa deteriora los ecosistemas costeros y desplaza a las comunidades locales, impidiéndoles el acceso a la playa y el uso tradicional que hacían de los recursos marinos. Además, estas instalaciones consumen enormes cantidades de agua dulce o la contaminan (eutrofizción, uso de antibióticos y pesticidas).
También existe riesgo de que se propaguen enfermedades desde las granjas a las poblaciones salvajes que están en contacto con ellas y de que se produzcan fugas de ejemplares cautivos que se mezclen genéticamente con los ejemplares salvajes de esa especie, disminuyendo la variabilidad genética.
En cuanto a la vulneración de los derechos humanos, existen ejemplos tan graves como el de Bangladesh, donde más de 150 asesinatos están directamente relacionados con la implantación de la acuicultura.
Claves para la sostenibilidadPara denunciar la insostenibilidad ambiental y la grave situación social de este industria acuícola en expansión, Greenpeace ha presentado en la reunión anual de la Seafood Choice Alliance, que se ha celebrado en enero de 2008 en Barcelona, el informe "
La industria acuícula y de engorde: un reto de sostenibilidad" realizado por la Unidad de Investigación de la Universidad de Exeter.
En el informe se analizan los principales problemas de la acuicultura y se proponen a la industria algunos caminos hacia la sostenibilidad. El informe también orienta a los minoristas y a los proveedores de pescado de cómo asegurarse de que los productos acuícolas que compran son sostenibles. Por su parte, los consumidores deberían exigir también a los minoristas que el pescado que les venden cumple con las recomendaciones del informe de Greenpeace.
Para Greenpeace
la única acuicultura sostenible es aquella que:- no degrada el medioambiente, ni altera la biodiversidad de los ecosistemas
- no amenaza los derechos humanos
- apoya la sostenibilidada económica y social de las comunidades locales en el largo plazo