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Greenpeace protesta por la matanza de focas permitida por el Gobierno canadiense rociándolas de pintura inofensiva para hacer inservible su piel.
Ampliar imagenComo resultado de estas prohibiciones, la demanda de pieles de foca
en todo el mundo disminuyó en un 75%, lo que motivó que las cuotas de
caza dadas por los gobiernos disminuyesen igualmente. Sin embargo, la
demanda de los mercados asiáticos sustituyó pronto al mercado europeo,
por lo que el Gobierno de Canadá comenzó a incrementar de forma
desorbitada la cifra de capturas, pasando de 19.000 en 1985 a 60.000 en
1995.
El número siguió aumentando, y en 1996 se autorizó la caza de
240.000, pasando a 270.000 en 1997. La última cifra dada por el
Gobierno canadiense es la peor de los últimos 50 años: 975.000 para el
periodo 2003-2005, de las cuales 319.000 serán cazadas este año.