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SOMOS EL MANGLAR constituye la expresión del reconocimiento de quienes 
nos reconocemos como usuarios ancestrales del ecosistema manglar.

SOMOS EL MANGLAR constituye la expresión del reconocimiento de quienes nos reconocemos como usuarios ancestrales del ecosistema manglar.

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Greenpeace, junto a la Redmanglar Internacional, también celebra el 26 de julio.

¿Por qué el 26 de julio?
Para entender el significado del 26 de julio tenemos que regresar un poco en el tiempo...

Corría el año 1998 cuando las comunidades de usuarios ancestrales de los manglares de Ecuador decidieron unir sus esfuerzos en una gran campaña en donde estuvo invitada la prensa local y nacional y tuvo el apoyo de miembros de varias organizaciones de Honduras, Guatemala, Colombia, Estados Unidos (todos ellos al momento, parte de la Red contra la industria del camarón, ISA-Net) y personas de todo el mundo que conformaban la tripulación del barco "Guerrero del Arcoiris" (Rainbow Warrior) de Greenpeace.

El 26 de julio las comunidades se unieron en una gran acción que buscaba re-establecer la dinámica del manglar en una granja de cultivo de langostinos ilegal. Trabajando juntos, denunciamos nacional e internacionalmente los costos reales del consumo de langostinos en los países del Norte.

Hayhow Daniel Nanoto
Es muy importante mencionar al doctor del barco de Greenpeace que desafortunadamento murió durante la reforestación que el 26 de Julio de 1998 realizamos en una granja ilegal.

Recordamos a Nanoto siempre, al tiempo que celebramos ese 26 de Julio en el que todos juntos, comunidades y organizaciones trabajando en la defensa del manglar, unimos por primera vez nuestros esfuerzos.

Simbólicamente se trató de pequeños "Davides" confrontando a un gigantesco "Goliat" que es la industria del langostino.

Ese es el punto más relevante de esta celebración, pero por favor no olvidemos a Nanoto quien entregó su vida en los manglares de Muisne.

Si quieres conocer qué actividades están haciendo todos los países de la Redmanglar Internacional, entra en www.redmanglar.org

¿Por qué defendemos el manglar?
El manglar es uno de los ecosistemas más importantes de las costas por su papel en el mantenimiento de la biodiversidad, retención de nutrientes, protección y estabilización de las líneas costeras, preservación de la calidad del agua, regulación del clima y prevención de la erosión, así como en el aseguramiento de la sostenibilidad de la pesca, ya que constituye una zona de desove, crianza y desarrollo de diversidad de especies.

Este ecosistema está ubicado en zonas tropicales y subtropicales del planeta; está considerado entre las cinco unidades ecológicas más productivas del mundo. Su riqueza natural constituye una fuente importante en las economías de las comunidades locales de recolectores y pescadores artesanales; poblaciones costeras de países de Africa, Asia y América Latina encuentran su fuente de sustento diario en este recurso natural, así como su referente de articulación sociocultural.

En las últimas cuatro décadas se ha producido la destrucción indiscriminada de miles de hectáreas de ecosistema de manglar. Se considera que más del 50% del ecosistema del mundo ha desaparecido, siendo la causa principal la instalación de infraestructura para la producción de camarón o langostino tropical, destinado a mercados de países del norte, según datos de la FAO.

Esta destrucción trae como consecuencia la degradación ambiental de la faja costera, pero principalmente el empobrecimiento, desplazamiento y pérdida de la calidad de vida de las comunidades de usuarios ancestrales del ecosistema manglar. Los impactos sociales y ambientales provocados son muy complejos, suscitando en las poblaciones locales la pérdida de fuentes de seguridad alimentaria, ocupacional, económica y ambiental y un grave impacto a la biodiversidad costera. A esto hay que añadir la destrucción por los procesos industriales de extracción de los bienes naturales y establecimiento de monocultivos.

Ante esta situación, se han ido generando procesos de reflexión, movilización y propuestas comunitarias y ciudadanas en América, Europa, Asia y Africa, desarrollándose foros, reuniones y campañas para poner en la agenda de la opinión pública del mundo, en los gobiernos nacionales y locales y en las agencias internacionales el tema de la destrucción del ecosistema manglar y sus graves consecuencias sociales y ambientales.