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Cartagena(Murcia)- 20 activistas de Greenpeace procedentes del Rainbow Warrior simularon hoy un "cementerio" de atunes colocando cruces frente a una granja de engorde de atún situada en el Gorguel, en la costa murciana. Los activistas desplegaron una pancarta flotante con el lema "R.I.P. ATÚN ROJO 1996-2006", haciendo referencia a los 10 años transcurridos desde que se instalaron las primeras granjas de engorde en Espana. Greenpeace reitera asi su demanda de cerrar de inmediato la pesquería de atún rojo y ha reclamado la adopción de medidas urgentes para recuperar la especie.
Ampliar imagenLos atunes son peces de gran tamaño (algunos pueden llegar a pesar más de 600 kilos), muy voraces y excelentes nadadores. Son animales gregarios, y realizan largas migraciones, tanto para reproducirse como en busca de alimento. La única zona de desove conocida para el stock este de atún rojo es el Mediterráneo, al norte y al este de las Islas Baleares.
Esta especie está siendo pescada de forma abusiva. En los últimos
veinte años, la población adulta ha disminuido en un 80%. De continuar
así las cosas, en pocos años no quedarán atunes que pescar. Además, el
se produce un elevado nivel de capturas accesorias de otras especies como tiburones,
tortugas marinas o peces espada asociada a esta pesquería.
Japón es el principal destino del atún rojo capturado en el Mediterráneo. Su elevada demanda en este mercado está impulsando la extinción comercial de una de las pesquerías más antiguas y lucrativas del mundo.
El atún rojo está al borde del colapso.Durante los meses de mayo y junio de 2007, el Rainbow Warrior documentó en el Mediterráneo Central las prácticas de la industria pesquera dedicada al engorde de atún rojo. Se trata de un buen ejemplo de hasta qué punto unos pocos empresarios se han apropiado a lo largo de la última década de un recurso común explotado desde tiempos del imperio romano.
A la sobrexplotación de las madres durante la época de puesta de los
atunes se le añade la captura de enormes cantidades de atunes juveniles
(los que todavía no han alcanzado su edad de maduración sexual). El
atún rojo no alcanza la madurez sexual hasta los 5 años de edad (más de
30 kilos de peso).
Es probablemente de una de las pesquerías con mayores índices de pesca ilegal en todo el mundo. Legalmente se pueden capturar 32.000 toneladas de atún cada año, pero esto no ha evitado que en los últimos años se capturen 50,000 toneladas al año. Y esta pesca ilegal es llevada a cabo principalmente por los países comunitarios (fundamentalmente la flota francesa e italiana).
Esta pesquería es un buen ejemplo de muchos de los procesos que hemos verificado a nivel Europeo. Ingentes cantidades de dinero público destinados a construir y modernizar flotas enteras a unos niveles muy superiores a las posibilidades de reproducción del medio marino; enormes inversiones en tecnología; falta no sólo de capacidad de control sino de voluntad de controlar a estas flotas industriales; una defensa acérrima de sus intereses en las instituciones comunitarias.
Y los perdedores están siendo los pescadores de atún que usan artes más selectivas.
Teniendo en cuenta las conversaciones que hemos mantenido en esta expedición con los tripulantes de los barcos con los que hemos podido hablar, cada vez hay menos atún, cada vez es más pequeño.
Es necesario y urgente disminuir el esfuerzo pesquero
La industrialización y modernización de las distintas flotas
regionales, combinado con las actividades ilegales, han llevado a un incremento del esfuerzo
pesquero que ha hecho aumentar las capturas de forma dramática,
poniendo en peligro la subsistencia de la pesquería de atún rojo.
A pesar de que desde 1974 los científicos de la CICAA (Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico) ya alertaron de
la necesidad de reducir el esfuerzo pesquero (las capturas pasaron
entonces de 5.000 toneladas a 14.000), éstas no han hecho más que
aumentar.
En 1994 se alcanzaron las 38.000 toneladas. Ese mismo año, la CICAA
recomendó cerrar la pesquería durante los meses de junio y julio a
palangreros mayores de 24 metros de eslora y una reducción global del
25% del esfuerzo pesquero.
En 1995, las recomendaciones la CICAA
entraron en vigor, pero ni la flota pirata ni ningún país llegó a
obedecerlas.
En 1996, se recomendó una reducción del esfuerzo
pesquero del 35%, la prohibición de transbordos vía avión a Japón en el
mes de Junio y la prohibición de la pesca con redes de cerco en el mes
de Agosto.
A pesar de todas estas buenas intenciones, el nivel de capturas actual del atún rojo del este y Mediterráneo es 8 veces superior a los establecidos antes de 1974 (más de 50.000 toneladas al año en 2006).
En 2006, el plan acordado por los países miembros de la CICAA otorga cuotas (30.000 t) que son el doble de las recomendadas por sus propios científicos (15.000 t). Cada año hay menos atún y cada año es más pequeño. Si los países mediterráneos no están en posición de garantizar que sus flotas cumplen las normas, éstas deberían simplemente volver a puerto.
El plan de gestión de la CICAA debería ser revisado urgentemente, no debe esperar más.