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La tripulación del arrastrero neocelandés Waipori, arroja de nuevo al 
mar un trozo de coral "Paragorgia" arrastrado desde las profundades 
marinas en sus redes.

La tripulación del arrastrero neocelandés Waipori, arroja de nuevo al mar un trozo de coral "Paragorgia" arrastrado desde las profundades marinas en sus redes.

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Lejos de las miradas humanas existe un mundo por descubrir.... las profundidades marinas. Las zonas abisales de los océanos constituyen la zona menos explorada del planeta y en ellas se despliegan asombrosos paisajes de montañas, colinas, dorsales submarinas y cañones que muy pocos de nosostros tendremos la oportunidad de observar directamente.

Tanto los científicos como la industria pesquera saben que las profundidades rebosan de formas de vida, en gran parte aún por descubrir. Se calcula que 10 millones de especies pueden habitar esta zona del planeta azul, con lo que estaríamos hablando de una biodiversidad comparable a la de las selvas tropicales más ricas del mundo.

Greenpeace, dentro de la Coalición para la Conservación de los Fondos Marinos (Deep Sea Conservation Coalition, DSCC) que agrupa a más de 40 organizaciones internacionales y que representan a millones de personas de países de todo el mundo, realiza un llamamineto para que se adopte una moratoria a la pesca de arrastre en alta mar.

TESOROS ESCONDIDOS:
Las profundidades de los océanos albergan una gran biodiversidad concentrada en enormes montañas o montes submarinos y sus alrededores. Estas montañas son definidos como estructuras geológicas de 1000 metros o más de altura. A pesar de que la mayor parte de ellas no han sido plasmadas en mapas, se calcula que puede haber entre 30.000 y 100.000 montañas submarinas en todo el mundo. Sorprendentemente, la cordillera montañosa más larga del planeta no la encontramos sobre tierra firme, sino bajo el agua: es la dorsal Medio Atlántica, que cruza el planeta desde el Océano Ártico hasta el Atlántico, su extenión es cuatro veces mayor que los Andes, las Montañas Rocosas y el Himalaya juntos.
  • se estima que un número de especies entre 10 millones y 500.000 viven en la zona abisal. La mayoría de ellas no han sido observadas ni, por consiguiente, clasificadas;
  • aproximadamente el 98 % de las especies del océano vive en estrecha relación con el fondo del mar: unas viven dentro del sedimento, otras se desarrollan fijas o deambulando sobre el fondo y otras nadando por enciam de él;
  • 2/3 de todas las especies de corales conocidas viven en aguas frias (hasta -1,1ºC), profundas (hasta 5.000 m) y en la más absoluta oscuridad;
  • la edad de ciertas formaciones de arrecifes de corales de aguas frias puede ser de hasta 8.500 años o más, y algunas desarrollan hermosas estructuras que se elevan hasta 35 m de altura;
  • los antiguos arrecifes de coral de aguas frías encierran el valiosos registro de las condiciones climáticas del pasado, que pueden ayudar a la comprensión del cambio climático mundial;
  • entre las poblaciones de peces y de crustaceos abisales, las que son comercialmente más importantes son: cangrejo, gamba, bacalao, pez reloj, granadero, gallineta, pez sable, oreo, maruca, brosmio, cherna, besugo, brótola de fango y tiburón de profundidad;
  • las especies abisales son excepcionalmente vulnerables a la extinción por sobrepesca por varios motivos: viven en ambientes que raramente sufren alteraciones, tienden a tener un crecimiento lento, presentan una maduración tardía y suelen ser especies endémicas (se encuentran sólo en ciertas áreas y en ningún otro sitio).

AMENAZAS:
PESCA DE ARRASTRE DE PROFUNDIDAD

Las embarcaciones que llevan a cabo la pesca de arrastre, en la actualidad, son capaces de pescar en cañones abisales y en escarpados lechos marinos, que en el pasado evitaban por temor a dañar las redes. Para capturar una o dos especies que son el objetivo de su actividad, los arrastreros desplazan por el fondo marino redes inmensas equipadas con grandes placas de acero y pesados rodillos que revuelven y pulverizan todo a su paso. La red de arrastre dispone de dos grandes puertas de acero, diseñadas y montadas de tal manera que al tiempo que que abren la ‘boca de la red’ por efecto hidrodinámico, por su enorme peso ayudan a que la red se mantenga y desplace sobre el lecho del mar.

Los frágiles ecosistemas abisales no tienen posibilidad alguna de sobrevivir al envite de estas excavadoras submarinas despiadadamente efectivas: son arrasados de manera similar a lo que sucede con la tala de las selvas tropicales.

Al mismo tiempo se capturan grandes cantidades de especies: lo que se denomina pesca accidental o “by catch”. Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la pesca de arrastre en la zona de las Islas Aleutianas, en Alaska, entre los años 1990 y 2002, capturó ‘accidentalmente’ más de 2 millones de kg de corales y esponjas.

La industria pesquera ha llegado antes que los científicos a las profundidades marinas, lo que significa que los ecosistemas y las especies están siendo destruídas antes de poder ser estudiadas.

PAISES Y FLOTA IMPLICADOS
En la actualidad se calcula que de 3,1 millones de embarcaciones que se encuentran pescando en el mundo, solamente algunos cientos de embarcaciones llevan a cabo esta actividad anualmente. Las capturas representan apenas el 0,2/0,25 %, de los 84 millones de toneladas del peces capturados al año en todo el mundo.

Los países implicados en la pesca de arrastre de fondo en alta mar son 11: Dinamarca (Islas Faroe, España, Estonia, Islandia, Japón, Letonia, Lituania, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal y Rusia.

ACTÚAR AHORA:
PROTEJAMOS  LAS PROFUNDIDADES MARINAS


Es imprescindible la declaración de una moratoria inmediata que detenga la pesca de arrastre de profundidad en Aguas Internacionales. Esta moratoria daría a Naciones Unidas el tiempo suficiente para coordinar un proceso que detenga la destrucción de los fondos marinos y valore la extensión de su biodiversidad. Así la ONU podría desarrollar medidas para su conservación y regular una explotación de forma equitativa y sostenible.