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El buque pesquero portugués "Santa Cristina", arrastrando Maruca 
(Sabastes Marinus) desde la profundidade de 650 m en el Oceáno 
Atlántico Noroeste. El barco de Greenpeace, Esperanza, está 
documentando la pesca de arrastre de profundidad en esta zona.

El buque pesquero portugués "Santa Cristina", arrastrando Maruca (Sabastes Marinus) desde la profundidade de 650 m en el Oceáno Atlántico Noroeste. El barco de Greenpeace, Esperanza, está documentando la pesca de arrastre de profundidad en esta zona.

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NAFO, la Organización de Pesca del Alántico Noroeste, es un buen ejemplo del fracaso general de las Organizaciones Regionales de Pesca (ORPs), a la hora de gestionar la explotación de nuestros océanos. Se trata de un organismo internacional encargado de gestionar las pesquerías en aguas internacionales frente a las costas de Canadá. Tiene 25 años de antigüedad y su fracaso a la hora de gestionar de una forma sostenible los recursos bajo su competencia es evidente.

El barco de Greenpeace MY Esperanza documentará el impacto ambiental de las flotas de arrastre de fondo en aguas internacionales del Atlántico Noroeste a partir del 26 de julio, en una campaña para denunciar el carácter insostenible de este tipo de pesca, que ha conducido al colapso de una especie tras otra, y de la incapacidad de las Organizaciones Regionales de Pesca como NAFO para proteger los recursos y los ecosistemas de las zonas profundas de los océanos.

Este año 2005, 10 especies gestionadas por NAFO han sido sobreexplotadas hasta tal punto que se ha tenido que prohibir su captura. El caso más conocido es sin duda la moratoria sobre la pesca de bacalao del norte en 1992, que era hasta ese momento la pesquería comercialmente más importante en todo el mundo.

Se estima que el 60% del arrastre de profundidad en aguas internacionales en todo el mundo proviene de aguas del Atlántico Noroeste y NAFO es uno de los pocos organismos en el mundo con competencias para regular este tipo de pesquerías. En 2003 la Asamblea General de Naciones Unidas pidió a los organismos regionales que trabajaran para evitar las amenazas a los ecosistemas marinos vulnerables y a la biodiversidad, y la Convención sobre Biodiversidad demandó la adopción de medidas urgentes para eliminar las prácticas pesqueras destructivas. Pese a este hecho, NAFO no cuenta con normas que protejan los corales y otras especies y hábitats de aguas profundas de los impactos destructivos del arrastre de fondo.

El trabajo de NAFO está más dirigido por los intereses políticos que por la conservación. Por ejemplo, sus miembros pueden simplemente decir que no están de acuerdo con las cuotas de pesca otorgadas por NAFO para evitar cumplir las reglas. Algunos miembros simplemente se adjudican sus propias cuotas más allá de las recomendaciones de NAFO y de los científicos.

El área gestionada por NAFO está asolada por la sobrepesca y sus miembros rompen habitualmente las reglas. No existen suficientes medidas para eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Las multas en caso de incumplir las normativas son bajas y algunos países miembros son muy lentos a la hora de imponerlas, si es que lo hacen. Un arrastrero de Letonia llamado ATLAS en 2004 fue citado por tres infracciones graves: pescar sin licencia, sin observador y sin sistema de seguimiento satelital (VMS). La multa a la que hizo frente fue de 300 euros.

La Unión Europea también es responsable
Durante la pasada década hubo 319 citas de pesca ilegal referidas a buques comunitarios, pero sólo 24 acabaron en condena.

Greenpeace ha presentado además el informe en pdf “NAFO: un estudio sobre como las ORPs fracasan con frecuencia en la gestión de nuestros océanos”, que documenta pormenorizadamente las carencias de este organismo.

Fracaso de NAFO en la gestión de los Océanos. Ejemplos:
  • En mayo de 2003 varias fuentes indicaban que cuatro barcos comunitarios (Solsticio, Brites, Aveirense y Santa Mafalda) estaban pescando especies prohibidas. El Solsticio contaba con seguimiento vía satélite, un observador a bordo y fue inspeccionado tanto por inspectores canadienses como comunitarios en el mar y en puerto. El observador informó de que la mitad de la captura correspondía a especies bajo moratoria pero el informe de la Unión Europea declaró que no había infracciones y que el 90% eran especies no sujetas a moratoria.
  • Algunos miembros de NAFO registran sus buques en países no miembros de NAFO, para no estar obligados a cumplir sus normas. Rusia, miembro de NAFO, contaba con varios barcos abanderados en Dominica y durante 2004 siete de estos barcos eran sospechosos de pescar gallineta en NAFO.
La capacidad de NAFO de gestionar y proteger estas pesquerías es menoscabada por el hecho de que algunos armadores involucrados en pesca ilegal, no regulada y no reglamentada participan incluso de las reuniones de NAFO.

Las organizaciones regionales de pesca deben proteger la biodiversidad de los océanos
Sin algunos cambios radicales, las ORPs como NAFO no serán capaces de proteger la biodiversidad de los océanos. Estos cambios requerirán tiempo, un tiempo del que los ecosistemas de aguas profundas no disponen. Por este motivo, es necesaria una moratoria como única medida capaz de proteger la biodiversidad de las profundidades marinas mientras que las ORPs no resuelvan sus carencias.