El
barco de Greenpeace MY Esperanza documentará el impacto ambiental de
las flotas de arrastre de fondo en aguas internacionales del Atlántico
Noroeste a partir del 26 de julio, en una campaña para denunciar el
carácter insostenible de este tipo de pesca, que ha conducido al
colapso de una especie tras otra, y de la incapacidad de las
Organizaciones Regionales de Pesca como NAFO para proteger los recursos
y los ecosistemas de las zonas profundas de los océanos.
Este año 2005, 10 especies gestionadas por NAFO han sido
sobreexplotadas hasta tal punto que se ha tenido que prohibir su
captura. El caso más conocido es sin duda la moratoria sobre la pesca
de bacalao del norte en 1992, que era hasta ese momento la pesquería
comercialmente más importante en todo el mundo.
Se estima que el 60% del arrastre de profundidad en aguas
internacionales en todo el mundo proviene de aguas del Atlántico
Noroeste y NAFO es uno de los pocos organismos en el mundo con
competencias para regular este tipo de pesquerías. En 2003 la Asamblea
General de Naciones Unidas pidió a los organismos regionales que
trabajaran para evitar las amenazas a los ecosistemas marinos
vulnerables y a la biodiversidad, y la Convención sobre Biodiversidad
demandó la adopción de medidas urgentes para eliminar las prácticas
pesqueras destructivas. Pese a este hecho, NAFO no cuenta con normas
que protejan los corales y otras especies y hábitats de aguas profundas
de los impactos destructivos del arrastre de fondo.
El trabajo de NAFO está más dirigido por los intereses políticos que
por la conservación. Por ejemplo, sus miembros pueden simplemente decir
que no están de acuerdo con las cuotas de pesca otorgadas por NAFO para
evitar cumplir las reglas. Algunos miembros simplemente se adjudican
sus propias cuotas más allá de las recomendaciones de NAFO y de los
científicos.
El área gestionada por NAFO está asolada por la sobrepesca y sus
miembros rompen habitualmente las reglas. No existen suficientes
medidas para eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
Las multas en caso de incumplir las normativas son bajas y algunos
países miembros son muy lentos a la hora de imponerlas, si es que lo
hacen. Un arrastrero de Letonia llamado ATLAS en 2004 fue citado por
tres infracciones graves: pescar sin licencia, sin observador y sin
sistema de seguimiento satelital (VMS). La multa a la que hizo frente
fue de 300 euros.
La Unión Europea también es responsable
Durante la pasada década hubo 319 citas de pesca ilegal referidas a buques comunitarios, pero sólo 24 acabaron en condena.
Greenpeace ha presentado además el informe en pdf
“NAFO: un estudio sobre como
las ORPs fracasan con frecuencia en la gestión de nuestros
océanos”, que documenta pormenorizadamente las carencias de este
organismo.
Fracaso de NAFO en la gestión de los Océanos. Ejemplos:
- En mayo de 2003 varias fuentes indicaban que cuatro barcos
comunitarios (Solsticio, Brites, Aveirense y Santa Mafalda) estaban
pescando especies prohibidas. El Solsticio contaba con seguimiento vía
satélite, un observador a bordo y fue inspeccionado tanto por
inspectores canadienses como comunitarios en el mar y en puerto. El
observador informó de que la mitad de la captura correspondía a
especies bajo moratoria pero el informe de la Unión Europea declaró que
no había infracciones y que el 90% eran especies no sujetas a moratoria.
- Algunos miembros de NAFO registran sus buques en países no
miembros de NAFO, para no estar obligados a cumplir sus normas. Rusia,
miembro de NAFO, contaba con varios barcos abanderados en Dominica y
durante 2004 siete de estos barcos eran sospechosos de pescar gallineta
en NAFO.
La capacidad de NAFO de gestionar y proteger estas pesquerías es
menoscabada por el hecho de que algunos armadores involucrados en pesca
ilegal, no regulada y no reglamentada participan incluso de las
reuniones de NAFO.
Las organizaciones regionales de pesca deben proteger la biodiversidad de los océanos
Sin algunos cambios radicales, las ORPs como NAFO no serán capaces de
proteger la biodiversidad de los océanos. Estos cambios requerirán
tiempo, un tiempo del que los ecosistemas de aguas profundas no
disponen. Por este motivo, es necesaria una moratoria como única medida
capaz de proteger la biodiversidad de las profundidades marinas
mientras que las ORPs no resuelvan sus carencias.