El siguiente relato de de Flo, uno de nuestros activistas activistas de Alemania....
Si hubiera subido al puente cinco minutos antes, todo habría sido diferente probablemente. Había una reunión y casi todo el mundo estaba allí, examinando las posibilidades de acción con el Lootus II, que se encontraba a tan sólo una milla naútica de nuestro barco, escondido entre la niebla...
Por el comportamiento del arrastrero
durante las últimas 24 horas, sabíamos que no había subido sus redes a
bordo durante más de 14 horas, lo que resultaba más que extraño.
Necesitaban buceadores para la acción, y justo cuando entré en el
puente, buscaban voluntarios. Lo primero que oí fue a Luke diciendo:
¡ahí hay uno! mientras me señalaba. Así fue como me convertí en uno de
los activistas de la acción. En realidad, Mike me tenía apuntado en su
lista de buceadores porque en un momento tonto levanté mi brazo,
ofreciéndome como voluntario. No puedo recordar por qué lo hice.
Habitualmente no me gusta nadar, pero esta es una historia diferente.
Fui a decirle a Gabor, el otro buceador, que se preparara. Era su
primera acción en el agua también, pero parecía realmente dispuesto a
lo que fuera. Todavía no sabía muy bien qué pensar, pero estaba feliz
de ponerme delante del Lootus II y hacer algo contra la pesca de
arrastre de profundidad.
Pensé que nos pondríamos los trajes de supervivencia. Ya los había
probado antes, vestido con él estás realmente seco y no sientes el frío
del agua. ¡No hubo suerte! Gabor y yo tendríamos que llevar trajes de
neopreno, mucho mejores para nadar.
Asi que nos pusimos a la tarea. Pasamos 15 confusos minutos en la
cubierta del barco buscando las botas, los guantes y el traje. Al mismo
tiempo la tripulación ponía las zodiacs en el agua y nos daban todo
tipo de consejos sobre como evitar las hélices, como sujetarnos a la
proa del arrastrero y como asegurarnos de que el capitán veía nuestra pancarta. ¡Fue realmente emocionante!
Ya teníamos todo preparado para saltar a la zodiac y dirigirnos hacia
el Lootus II, aunque la niebla dificultaba localizarlo. Una vez que
llegamos, unos pocos consejos más. Entonces la zodiac maniobró frente al
barco arrastrero. El capitán del Lootus II no había contestado a
nuestras llamadas de radio en las últimas 24 horas, a pesar de que
Waldemar le había pedido que parara el barco, ya que había dos personas
frente a su proa.
Nos lanzamos al agua. En nuestro traje entró un poco de agua, pero tal
y como me habían prometido, no sentí realmente frío. Nos dieron la
pancarta, que estaba sujeta a una boya y nuestra zodiac se alejó. En
lugar de acercarse a nosotros, el Lootus II viró a babor, por lo que no
pudimos acercarnos al barco. Gabor y yo tratamos de nadar para alcanzar
el barco, intentando llegar a su proa. ¡Era una locura! Estaba nadando
tras un barco de pesca, ¡tratando de pararlo!
Decidimos intentarlo otra vez. Realmente queríamos mostrarle al capitán
(y a todo el mundo) que estabamos decididos a pararlo. Esta vez
saltamos al agua mucho más cerca del barco y sólo tardamos unos pocos
segundos en tocar el casco del barco. El Lootus II seguía navegando y
arrastrando a tres nudos, asi que unos pocos segundos después estábamos
ya cerca de su popa. Visto desde atrás el barco parecía gigante... un
enorme muro de acero conducido por una potente hélice. Daba miedo. Por
un instante me asusté con la idea de ser succionado por la hélice
cuando vi los remolinos que hacía el agua en la popa, pero no eran lo
suficientemente fuerte como para arrastrarnos. Todo había salido bien.
¿Por qué el Lootus II no había recogido sus redes durante 16 horas? Te
invade un sentimiento de tristeza cuando ves estos barcos
desapareciendo en la niebla. Sus enormes planchas de acero en la popa
parecen grandes bocas, capturando toneladas de pescado y de otras
criaturas marinas en sus redes.
Nos sentíamos agotados pero contentos de haber hecho algo, de haber
expresado nuestra opinión, incluso a pesar de parecer un par de locos
en el medio del océano, nadando arrastrados por la corriente. Tuvimos
un caluroso recibimiento cuando volvimos al barco, nos esperaba ropa
seca y
comida caliente. ¡Genial!
Más tarde, cerca de las once de la noche, estaba en la cubierta mirando
al Lootus II y a una de nuestras zodiacs en la distancia (todavía
esperando que el barco recogiera sus redes) cuando vimos un enorme
tiburón pegado al casco de Esparanza. No es broma, el tiburón medía
entre 2,5 y 3,5 metros y estuvo en la superficie el tiempo suficiente
para que pudieramos admirarlo. Nunca había visto un tiburón antes, pero
este era precioso, el modo en el que se movía en el agua, el color del
agua iluminado por las luces del Esperanza. Es difícil encontrar las
palabras para describir la sensacion, pero creedme, fue una señal.
Y sólo entonces me di cuenta que había estado nadando en aguas llenas de tiburones. ¡Un buen ingrediente para esta historia!
--Flo.