Nuestro principal objetivo es
documentar el arrastre de profundidad en aguas internacionales, aunque
también nos interesa
obtener imágenes de los aparejos de pesca y de los
barcos, por lo que para nosotros era una buena oportunidad para
"practicar" antes de encontrar barcos en aguas internacionales.
Inicialmente, el capitán del barco de pesca declinó nuestra oferta de
entregarle información sobre la campaña que el Esperanza está
realizando y subir a su barco a explicarsela. El siguente texto es el
relato de Mike sobre lo que pasó a continuación.
La Reina y la Princesa
Rossano dirigió al African Queen (la Reina de Africa, una de nuestras
embarcaciones) hacia la niebla y desapareció. A cincuenta metros el
Esperanza se convirtió en una mancha entre la nubes. Nuestro destino,
el Easter Princess II (Princesa del Este II), estaba igualmente
desdibujado en la niebla, y durante diez minutos estuvimos entre ambos.
La niebla era fresca y suponía un alivio después del calor que envuelve
el Grand Bank de Terranova.
Rossano (Rosso), marinero italiano a bordo del Esperanza
Un pez, dos peces, un rastro de pequeños peces muertos flotaban
alrededor del African Queen. Estabamos en el agua filmando como
recogían la red en el barco arrastrero, una compleja maniobra que duró
20 minutos, mientras la red subía desde una profundidad de unos 500
metros. Tras kilómetros de cable, fueron izadas pesadas cadenas y dos
gigantescas planchas de acero que van arañando el fondo y mantienen la
red abierta. A continuación una red verde flotó detrás de Rossano, que
movió la embarcación hacia una posición de seguridad.
Con todo el aparejo fuera del agua, el barco comenzó a moverse.
Seguimos detrás de él manteniendo una distancia de seguridad. Entonces
el capitán llamó por radio al African Queen: "¿Teneis alguna
información para leer?". "Por supuesto" contestamos, "enseguida se la
llevamos" contesté. El barco disminuyó su velocidad y Rossano condujo
nuestra embarcación hacia el costado para darles la documentación.
¿"Permiso para subir a bordo?" Bunny (la responsable de la campaña,de
Nueva Zelanda, una de las supervivientes del ataque que sufrió el
Rainbow Warrior hace veinte años) preguntó a la tripulación.
"Teneis
dos minutos" respondió el capitán. Rápidamente subimos a bordo cinco
personas.
El barco era impresionante, en condiciones inmaculadas. El puente
estaba recubierto de paneles de madera que despedían un agradable olor.
El capitán me tendió la mano. Me presenté como uno de los oficiales del
Esperanza, y estuvimos hablando un poco sobre la vida en el mar. "Hay
arrastreros de gran tamaño por aquí" dijo, y me señaló en la carta
naútica donde los podríamos encontrar, en aguas internacionales. Dimos
las gracias a la tripulación y al capitán por su hospitalidad. Rossano
acercó el African Queen al costado del Emperor Princess II y volvimos a
desaparecer en la niebla.
--Mike. Oficial.