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El buque "Eastern Princess II", arrastrando en aguas canadienses

El buque "Eastern Princess II", arrastrando en aguas canadienses

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Ayer avistamos barcos pesqueros en nuestro radar justo antes de entrar en aguas internacionales. Contactamos con uno de ellos, que nos informó de que estaban arrastrando en ese momento y que podíamos acercarnos a su costado.

Nuestro principal objetivo es documentar el arrastre de profundidad en aguas internacionales, aunque también nos interesa obtener imágenes de los aparejos de pesca y de los barcos, por lo que para nosotros era una buena oportunidad para "practicar" antes de encontrar barcos en aguas internacionales. Inicialmente, el capitán del barco de pesca declinó nuestra oferta de entregarle información sobre la campaña que el Esperanza está realizando y subir a su barco a explicarsela. El siguente texto es el relato de Mike sobre lo que pasó a continuación.

La Reina y la Princesa
Rossano dirigió al African Queen (la Reina de Africa, una de nuestras embarcaciones) hacia la niebla y desapareció. A cincuenta metros el Esperanza se convirtió en una mancha entre la nubes. Nuestro destino, el Easter Princess II (Princesa del Este II), estaba igualmente desdibujado en la niebla, y durante diez minutos estuvimos entre ambos. La niebla era fresca y suponía un alivio después del calor que envuelve el Grand Bank de Terranova.

Rossano (Rosso), marinero italiano a bordo del Esperanza

Rossano (Rosso), marinero italiano a bordo del Esperanza

Un pez, dos peces, un rastro de pequeños peces muertos flotaban alrededor del African Queen. Estabamos en el agua filmando como recogían la red en el barco arrastrero, una compleja maniobra que duró 20 minutos, mientras la red subía desde una profundidad de unos 500 metros. Tras kilómetros de cable, fueron izadas pesadas cadenas y dos gigantescas planchas de acero que van arañando el fondo y mantienen la red abierta. A continuación una red verde flotó detrás de Rossano, que movió la embarcación hacia una posición de seguridad.

Con todo el aparejo fuera del agua, el barco comenzó a moverse. Seguimos detrás de él manteniendo una distancia de seguridad. Entonces el capitán llamó por radio al African Queen: "¿Teneis alguna información para leer?". "Por supuesto" contestamos, "enseguida se la llevamos" contesté. El barco disminuyó su velocidad y Rossano condujo nuestra embarcación hacia el costado para darles la documentación. ¿"Permiso para subir a bordo?" Bunny (la responsable de la campaña,de Nueva Zelanda, una de las supervivientes del ataque que sufrió el Rainbow Warrior hace veinte años) preguntó a la tripulación. "Teneis dos minutos" respondió el capitán. Rápidamente subimos a bordo cinco personas.

El barco era impresionante, en condiciones inmaculadas. El puente estaba recubierto de paneles de madera que despedían un agradable olor. El capitán me tendió la mano. Me presenté como uno de los oficiales del Esperanza, y estuvimos hablando un poco sobre la vida en el mar. "Hay arrastreros de gran tamaño por aquí" dijo, y me señaló en la carta naútica donde los podríamos encontrar, en aguas internacionales. Dimos las gracias a la tripulación y al capitán por su hospitalidad. Rossano acercó el African Queen al costado del Emperor Princess II y volvimos a desaparecer en la niebla.

--Mike. Oficial.