Ciberactivistas en el mar
La pasada noche fui relevada de mi guardia por Gabor, el encargado del
reciclaje en el barco y estaba muy contenta por poder disfrutar de una
noche entera de sueño. Las guardias no son tan malas. He estado
realmente cansada, pero uno de los grandes alicientes de este trabajo
es que ¡por la mañana no tienes que limpiar el barco! ya que se supone
que dormimos por el día. Sin embargo, a pesar de que he tratado de
dormir durante el día
¿cómo vas a dormir en un barco de Greenpeace
cuando están pasando tantas cosas?
Ultimamente paso la mayor parte del tiempo en la oficina de campañas,
parando de vez en cuando para observar a Bunny, Iris y Mariajo (las
responsables de campaña) sentadas alrededor de la mesa y pienso que
igualmente podría estar en mi casa, sentada, participando en una
ciberacción sobre la destrucción de la vida marina
("
http://act.greenpeace.org/deepsea"), pero que en su lugar estos
escribiendo en un barco de Greenpeace. Es muy extraño, como si hubiera
viajado a través de mi ordenador para llegar a
www.greenpeace.org.
Ser
una cyberactivista es lo que me ha traído al barco, cuando me uní a
ellos, nunca pensé ni por un segundo que podría llegar a estar aquí,
escribiéndoos, mil metros por encima del fondo del mar.
La pasada noche encontramos al barco Petur Jonsson, un arrastrero
islandés dedicado a la pesca de gamba de profundidad, que no nos había
dejado subir a bordo la última vez que lo encontramos.
Islandia ha
escogido ignorar las regulaciones que establece NAFO sobre la pesca,
algo perfectamente legal, aunque nosotros creemos que no lo es. Esta
mañana hemos tenido un amanecer temprano, ya que tenemos la intención
de visitar al arrastrero para....
--Lisa.
Chris es testigo de la destrucción de las profundidades marinas.
El observador de aves del Esperanza
El océano es una basta y misteriosa criatura, a veces es un león, a
veces se nos muestra como un cordero. Durante siglos ha capturado la
imaginación de los pescadores, marineros y de los muchos naturalistas
que han pasado tiempo en su compañía. El mar siempre demanda respeto y
admiración a todos aquellos que se aventuran desde los seguros puertos
en busca de fortuna en las profundidades de su alma o para cruzar su
inmensidad en busca de quien sabe qué lejano destino.
Desde el comienzo
de los tiempos, la curiosidad de los hombres le ha empujado hacia el
mar, a menudo dejando atrás su familia y hogar.
Asi que aquí estamos... en el Atlántico noroeste, a más de 200 millas
naúticas del punto más cercano a tierra, con más de 1.500 metros de
agua entre nosotros y el vasto oasis azul de las profundidades marinas.
Somos privilegiados por navegar en el Esperanza, un barco que
trasmite su mensaje también con su nombre.
Esperanza para el futuro de
este paraiso acuático. Esperanza para que nuestros descendientes tengan
las mismas oportunidades que nosotros para experimentar esta maravilla
natural por ellos mismos. Esperanza para que las ballenas, los pajáros
y las criaturas de las profundidades sobrevivan al saqueo continuo que
realizan los hombres.
Esperanza para este viaje marque la diferencia,
para que la balanza entre el hombre y la naturaleza pueda ser
equilibrada.
Hemos pasado muchas horas con la mirada fija desde la proa y las
cubiertas del Esperanza durante su viaje a Grand Banks y al Flemish
Cap. El que fuera una vez el banco de pesca más rico del mundo, alberga
un vibrante y diverso ecosistema. Desde la superficie, las
profundidades guardan sus más íntimos secretos. Sólo unas pocas
personas han podido contemplar el misterio y la belleza de estos
profundos fondos marinos. Aún desconocido, este sereno mundo es un
vigoroso campo de juego para ballenas, delfines, focas y una gran
cantidad de aves marinas.
Junto con otros ávidos conocedores de aves a bordo del Esperanza, hemos
disfrutado con el avistamiento de nuevas especies. De especial interés
ha sido el avistamiento de Págalos raberos (Stercorarius longicaudus).
Este pájaro se caracteriza por su pecho redondo y sus estrechas alas.
Su cola es afilada y reconocible por su gran longitud. Es un raro
visitante de estas aguas en esta época del año, más común durante el
otoño, en su migración hacia el sur. Cría en la tundra ártica. Esta
especie puede verse rondando los barcos pesqueros, a menudo tratando de
posarse en los mástiles o las antenas.
Otras especies de interés han sido vistas en el área, como el Mérgulo
marino (Alle alle). Los pequeños "pingüinos del norte", blancos y
negros, rechonchos y con un corto cuello, no se ven generalmente tan al
sur hasta septiembre, ya que este área es el centro de sus cuarteles de
invernada. Crían en las regiones áricas y sub-árticas. Pardelas,
fulmares, págalos y paíños también se encuentran por aquí. Las aves
marinas siempre merodean cerca de los barcos de pesca, esperando su
oportunidad de obtener una comida "gratis". A menudo dan pistas sobre
la situación de los bancos de pesca. Una gran bandada de aves en mar
abierto puede a menudo significar que debajo hay pescado. Si además, se
ven ballenas y delfines en el área, ya no quedará ninguna duda.
Cualquier miembro de la tripulación que haya pasado varias horas en
medio de un soleado día apostado en la proa del Esperanza disfrutando
del ballet de los pájaros, puede con toda seguridad escuchar también la
sinfonía musical que les balancea.
Cuando el día finalmente acaba, el sol se hunde lentamente por el
oeste, el horizonte arde, el rojo brillo del sol me hace recordar un
dicho de los pescadores... "Rojo cielo de noche, ¡disfrute de
marineros!, rojo cielo por la mañana, ¡Marinero ten cuidado!" Como el
cielo está intensamente rojo esta noche, espero que sigamos navegando y
que la esperanza de mejores días llegue pronto.
--Chris