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Activistas de Greenpeace muestran una pancarta demandando la 
protección de los fondos marinos frente al arrastrero español 'Playa 
de Tambo' en aguas internacionales del Atlántico Noroeste.

Activistas de Greenpeace muestran una pancarta demandando la protección de los fondos marinos frente al arrastrero español 'Playa de Tambo' en aguas internacionales del Atlántico Noroeste.

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Ayer llevamos a cabo una acción contra un arrastrero español, colocando en su casco una pancarta en la que se leía "destructor de las profundidades marinas". No hay ninguna duda de que esta información estará disponible en las webs de los periódicos, pero si solo leeis los artículos oficiales, os perdereis los detalles que hay detrás de una escena como esta. Y eso es precisamente lo que quiero contaros ahora...

Tan pronto como se ha tomado la decisión de realizar una acción, todo el mundo se prepara para estar listo en espera del momento del comienzo. Cada uno recoge lo que necesita (baterías de repuesto para la radio, agua, comida, cámaras, chalecos salvavidas, pancartas, cascos protectores...), mientras la grúa pone las embarcaciones en el agua. Se necesitan cuatro personas para sujetar los cabos que mantienen la embarcación sujeta al barco. El conductor y una persona más necesitan estar en la embarcación cuando está siendo bajada al agua. El Esperanza necesita ir a cierta velocidad (generalmente 6 nudos), lo que hace esta operación más fácil. En ocasiones necesita colocarse en una posición determinada para dejar las pequeñas embarcaciones a sotavento (protegidas del oleaje).

A continuación las zodiacs se acercan a la puerta del práctico y recogen a la tripulación extra (personas de campaña, fotógrafos... que suelen ir vestidos con trajes de supervivencia y chalecos salvavidas) del llamado "cuarto húmedo". Esta es una de las partes más complicadas si el tiempo es malo o hay mucho oleaje. Los "pasajeros" deben colocarse en la escalera y saltar a la embarcación sólo cuando el conductor dice "ahora". El capitán supervisa toda la operación desde un monitor instalado en el puente del barco y se comunica con las zodiacs por radio. Todas las comunicaciones deben oirse además en la cabina de los radioperadores.

Una vez que todo el mundo está a bordo, el capitán da la señal a las embarcaciones para alejarse del barco. El conductor de la zodiac se comunica con el capitán a través de la radio. De esta forma el capitán le va diciendo la dirección que debe tomar, ya que la niebla impide ver nuestro objetivo.

Después de la acción todas estas operaciones se repiten pero en sentido inverso. Las zodiacs regresan a la puerta del práctico. La mayoría de la tripulación se desembarca, las gruas recogen a las embarcaciones del agua. La tripulación sujeta las zodiacs con los cabos. Todos los participantes se quitan los trajes de supervivencia y los chalecos salvavidas y los lavan con agua dulce, dejándolos secar antes de guardarlos. Las radios vuelven a la cabina de los radioperadores. Los fotógrafos se van a sus cabinas a mirar el material que traen. Es el momento de una ducha y de comer algo mientras se comenta como ha ido todo. Toda la tripulación participa en la evaluación de la acción.

Al final del día, todos queremos lo mismo: una moratoria sobre la pesca de arrastre de profundidad que proteja los fondos marinos antes de que hayan sido descubiertos por la ciencia. Una oportunidad de supervivencia para todas las criaturas que los habitan. Un futuro para los océanos.
-Lisa.