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Cartagena(Murcia)- 20 activistas de Greenpeace procedentes del Rainbow 
Warrior simularon hoy un "cementerio" de atunes colocando cruces 
frente a una granja de engorde de atún situada en el Gorguel, en la 
costa murciana. Los activistas desplegaron una pancarta flotante con 
el lema "R.I.P. ATÚN ROJO 1996-2006", haciendo referencia a los 10 
años transcurridos desde que se instalaron las primeras granjas de 
engorde en Espana. Greenpeace reitera asi su demanda de cerrar de 
inmediato la pesquería de atún rojo y ha reclamado la adopción de 
medidas urgentes para recuperar la especie.

Cartagena(Murcia)- 20 activistas de Greenpeace procedentes del Rainbow Warrior simularon hoy un "cementerio" de atunes colocando cruces frente a una granja de engorde de atún situada en el Gorguel, en la costa murciana. Los activistas desplegaron una pancarta flotante con el lema "R.I.P. ATÚN ROJO 1996-2006", haciendo referencia a los 10 años transcurridos desde que se instalaron las primeras granjas de engorde en Espana. Greenpeace reitera asi su demanda de cerrar de inmediato la pesquería de atún rojo y ha reclamado la adopción de medidas urgentes para recuperar la especie.

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En los últimos años, una nueva práctica industrial ha venido a sumarse a los graves problemas de conservación de este stock: el engorde y engrase de atún en jaulas. El Comité Científico del ICCAT (la organización internacional que regula las pesquerías de atún en el Océano Atlántico), debe realizar una nueva evaluación del estado de las poblaciones de Atún Rojo (Thunnus thynnus). A buen seguro, se confirmará el estado de sobreexplotación de esta especie y la necesidad de un plan estricto de recuperación.

Hace 3 años Greenpeace publicaba el informe "El atún rojo en el Atlántico Oriental y Mediterráneo: crónica de una muerte anunciada". En él se señalaba el grave estado de sobreexplotación de esta especie y la necesidad de adoptar medidas urgentes para su recuperación. La situación no ha mejorado desde entonces. De hecho una nueva práctica, el engorde de atún en jaulas, ha incrementado la presión sobre esta especie que se pesca en el Mediterráneo desde hace milenios.

Han pasado ya muchos años desde que ya en 1975 el ICCAT recomendara reducir la mortalidad por pesca a "niveles históricos", anteriores a 1974, una recomendación que no se ha cumplido jamás. La última evaluación de la población de atún rojo en el Mediterráneo y Atlántico Oriental (el "stock este": ver recuadro biología del atún rojo), realizada por el ICCAT en 1998, constataba el fuerte declive de la biomasa de reproductores desde 1993, así como el gran incremento de la mortalidad por pesca en la última década (ver gráfica 1). La situación es alarmante: se estima que la biomasa de reproductores se sitúa en menos del 20% de su nivel en 1970. Si no se reduce drásticamente el esfuerzo pesquero, las proyecciones predicen una alta probabilidad de colapso en los próximos años.

La evolución de la pesquería del atún rojo es una buena muestra de cómo la industrialización y capitalización de una pesquería, vinculada a los elevados precios en el mercado internacional, incrementan la presión sobre los recursos hasta niveles absolutamente insostenibles.

La pesca abusiva ha sido tal, que se estima que la captura de ejemplares por debajo de la talla legal (6,4 Kg.) ha llegado a ser de un 50%. Nuevamente en 2001, el comité científico del ICCAT expresaba su preocupación por el incremento de las capturas de ejemplares jóvenes.

Resulta muy difícil resolver esta situación cuando por un lado, las presiones de la industria consiguen que las recomendaciones científicas no sean tenidas en cuenta, y por otro, el control sobre la pesquería no es el suficiente. En 1999, se había establecido un TAC de 32.000 toneladas, frente a las 25.000 toneladas recomendadas por los científicos. En 2001, nuevamente se estableció un TAC de 29.500 toneladas, significativamente mayor que el recomendado para prevenir el continuo declive del stock.

Por otro lado, estos TACs están orientados a conseguir el Rendimiento Máximo Sostenible (RMS), un ejercicio peligroso ya que las incertidumbres que rodean a los cálculos de abundancia de la población de atún (y de cualquier otra especie en general) son elevadas y el respeto de los TACs tampoco garantiza la conservación de la especie. Greenpeace ha demandado durante años la aplicación a la gestión pesquera del principio de precaución, mediante modelos que tomen en cuenta estas incertidumbres y que tiendan a la recuperación de los niveles de biomasa históricos de las poblaciones de peces.

Precisamente uno de los graves problemas de la pesquería, que ha postergado la realización de una nueva evaluación del stock desde 1998, es la incertidumbre existente con respecto a las estadísticas que se manejan. La gran variedad de puntos de desembarque y las maniobras de muchos países para beneficiar a sus flotas son dos aspectos que apuntan en esta dirección. Así por ejemplo en 1997 Francia se negó a declarar miles de toneladas capturadas por sus cerqueros con el argumento de que éstas habían sido vendidas a mayoristas españoles. En 1998, sin embargo, Francia, Italia y Grecia, decidían revisar al alza sus datos históricos de capturas, en una estrategia para intentar conseguir mayores cuotas en el futuro.

En octubre de 2001, ICCAT mostraba nuevamente su preocupación por la gran incertidumbre sobre los datos de capturas de esta especie, una incertidumbre que habría ido en aumento debido a:
1) un probable incremento de las capturas sin notificar tras la introducción de cuotas, y
2) el desarrollo de la cría del atún rojo.

Un factor de gran importancia a la hora de gestionar esta pesquería ha sido la presencia de flotas piratas, que Greenpeace ha documentado y denunciado durante muchos años. La actividad de estas flotas supone un grave detrimento para la conservación de la especie, ya que es bien conocida la actividad de palangreros ilegales en la zona de reproducción del atún rojo, precisamente en la época de puesta.

Acabar con la pesca pirata y establecer un régimen de gestión y conservación estricto y consecuente con el principio de precaución son dos requisitos fundamentales para recuperar la población de atunes rojos.

En el marco de todos estos problemas, se extiende ahora una práctica relativamente reciente en el Mediterráneo, la cría y engorde de atún en jaulas.