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Esta es una muestra del gran poder no sólo económico sino también político de la industria: 15 Ministros a bordo del buque escuela de la Armada Española para visitar unas instalaciones medioambientalmente desastrosas. Con motivo de esta visita, la Asociación Naturalista del Sureste (ANSE), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF/Adena) y Greenpeace, convocaron una rueda de prensa para denunciar el continuo aumento de estas "granjas marinas" y reclamar una moratoria sobre su instalación. Inútilmente, las tres organizaciones trataron de entregar un escrito a los Ministros informando sobre el impacto de esta actividad, pero fueron controlados en todo momento por la Guardia Civil del Mar y amenazados con ser abordados si se acercaban al Juan Sebastián El Cano.
La producción mundial de atún engordado en jaulas ha experimentado un espectacular incremento en los últimos años, de 13.300 toneladas en 1999, a 15.000 en el 2000, y a unas 20.000 toneladas en el 2001. Todo esto ha sucedido sin una planificación del desarrollo de la actividad, más allá de las decisiones de inversión de los empresarios del sector. En la cuenca mediterránea, esta práctica se ha multiplicado por 20 entre 1996 y 2001.
La práctica consiste en el engorde de los atunes en jaulas circulares de hasta 50 metros de diámetro en la zona costera. Los atunes son traídos a las jaulas en las redes de barcos cerqueros que llevan el atún a poca velocidad desde la zona de captura hasta las jaulas.
Actualmente, dos terceras partes del atún rojo importado al Japón desde el Mediterráneo procede de las granjas de engorde. El engorde y engrase de atún ha abierto una nueva sección en el mercado japonés, creando una alta demanda para un producto de lujo, cuya explotación genera elevadísimos beneficios y aumentando así la presión sobre un recurso ya muy sobreexplotado.
Esta presión ha supuesto, sin ir más lejos, la construcción de nuevos buques cerqueros en distintos países mediterráneos con el objeto de pescar atún destinado a las jaulas. Así ha sucedido en cataluña con tres nuevos cerqueros subvencionados con fondos públicos. Esto es, más capacidad pesquera para una pesquería ya sobreexplotada.
Al impacto derivado de esta presión añadida sobre la población de atún rojo hay que añadir:
- Tanto el ICCAT como el Consejo General de Pesca del Mediterráneo han reconocido los problemas que esta actividad ocasiona para las estadísticas de captura (cantidad y área de origen) y composición de edades del stock, aspectos imprescindibles para una buena gestión de la pesquería. El engorde en jaulas agudiza los ya de por si importantes problemas estadísticos existentes para el atún rojo.
- El engorde de atún ejerce una gran presión sobre las poblaciones de pequeños pelágicos de los que se alimentan los atunes, como la caballa, la sardina o la anchoa. La baja tasa de conversión del alimento en los atunes hace que sean necesarias ingentes cantidades de alimentos para conseguir el producto deseado.
- La contaminación y la posible alteración de los hábitats en los que se asientan las jaulas, debido a la gran emisión de materia orgánica en la zona, es otro importante problema. En ocasiones estas granjas han sido instaladas en zonas de posidonia oceánica, una fanerógama marina fundamental en el ecosistema mediterráneo y actualmente amenazada.
- Se han dado conflictos entre artes y con otras actividades económicas en la costa como el turismo y la navegación, debido a la gran cantidad de espacio que ocupan estas instalaciones.
- Privatización de la zona costera por la extensa ocupación de espacio de estas instalaciones.