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No se debe permitir la caza de miles de ballenas en nombre de una investigación científica innecesaria y desacreditada. Para demostrar que este hecho está ocurriendo, Greenpeace sigue a las ballenas vía satélite en el Océano Antártico.



El Gran viaje de las ballenas es un proyecto en el que colaboran Greenpeace y los científicos que investigan las ballenas jorobadas del Pacífico Sur. El apoyo económico del grupo ecologista ha servido para que los centros Cook Islands Whale Research y Opèration Cètacès de las Islas Cook y Nueva Caledonia, respectivamente, dispongan de un sistema de rastreo vía satélite con el que las ballenas jorobadas pueden ser localizadas, durante su migración desde las áreas de apareamiento y alumbramiento en el Pacífico Sur, a la zona de alimentación en el Océano Antártico.


     

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Información valiosa sin necesidad de matarlas

Este proyecto generará información valiosa sobre los desplazamientos y destinos migratorios de las ballenas jorobadas procedentes de las poblaciones pequeñas y sobreexplotadas de Rarotonga, en las Islas Cook y de Nueva Caledonia.

Greenpeace presenta esta importante investigación científica, no letal, como parte de su campaña contra la investigación letal e innecesaria que Japón está llevando a cabo en el Santuario Ballenero Antártico.

Durante su migración, las ballenas jorobadas, al igual que miles de otras ballenas, se enfrentan a muchos peligros: la colisión contra embarcaciones, la pesca a escala industrial, la contaminación y los efectos del cambio climático.

Todos los años más de 300.000 ballenas y delfines mueren atrapados en redes de pesca. Sería lógico pensar que estarían a salvo en un santuario de ballenas como el del Océano Antártico. Sin embargo, una vez que llegan a las aguas de la Antártida se enfrentan a su mayor amenaza: la caza de ballenas.

El Santuario Ballenero Antártico debería ser un refugio seguro para estos cetáceos, pero todos los años la Agencia de Pesca de Japón permite que su flota cace estos animales por razones científicas. Por tercer año consecutivo, su objetivo es matar cerca de 1.000 rorcuales aliblancos.

Este año, además, pretenden cazar 50 ballenas jorobadas y 50 rorcuales comunes. La primera especie se considera amenazada y la segunda en peligro.

Las razones esgrimidas para asesinar a todas estas ballenas en pro de la “investigación científica” han sido desestimadas por la Comisión Ballenera Internacional (CBI) que ha calificado esta “investigación” como innecesaria y por ello urge al Gobierno japonés a finalizarla. En realidad, bajo esta caza científica se esconde la caza con fines comerciales, ya que la carne de ballena termina en los supermercados japoneses, aunque poca gente la consume. La caza comercial de ballenas está prohibida por la CBI.


El proyecto El gran viaje de las ballenas contribuye a la investigación científica sin la matanza de ballenas.