Hasta el momento los gobiernos han permitido que las sustancias químicas estén fuera de control, sin embargo ahora en Europa – el mayor productor de sustancias y preparados químicos del mundo – existe una oportunidad para cambiar: la nueva legislación europea sobre sustancias químicas (REACH) entró en vigor el día 1 de junio de 2007.
Porque la nueva legislación europea sobre sustancias químicas (REACH)
es compleja y llevó muchos años hasta llegar a un acuerdo, Jorgo Riss
de la Unidad Europea de Greenpeace ha hecho una revisión de los
elementos más importantes. Jorgo nos recuerda el nacimiento y el
crecimiento de nuestra campaña para proteger la salud humana y el medio
ambiente de las amenazas de las sustancias químicas peligrosas
presentes en nuestra vida cotidiana. También hace una reflexión sobre
lo lejos que hemos llegado en nuestra campaña para conseguir una
legislación fuerte sobre sustancias químicas y también sobre los
altibajos durante el largo camino recogido.
Mira también el documento
REACH en resumen (documento en pdf) para más información.
En perspectiva
Estaba claro, desde hace mucho tiempo, que las leyes existentes no
servían para protegernos de las sustancias químicas.
Greenpeace
solicitó por primera vez en 1996 la revisión de las leyes europeas
sobre sustancias químicas. Axel Singhofen, entonces nuestro consejero
político en el área de tóxicos de la Unidad Europea en Bruselas, dio la
alarma cuando los responsables políticos llevaban ya varios años para
restringir el uso de una sola sustancia química extremadamente
peligrosa, a pesar de las convincentes pruebas científicas.
Las sustancias químicas peligrosas se seguían utilizando incluso cuando
existían alternativas más seguras. Y había una gran cantidad de
sustancias tóxicas que se liberaban cada día. La gran mayoría de
las 100.000 sustancias químicas presentes hoy en día en los mercados,
nunca fueron analizadas respecto a su seguridad. Las empresas químicas
podían producir y vender casi cualquier tipo de sustancias químicas sin
restricción alguna, y era responsabilidad de las autoridades públicas
probar que una determinada sustancia química era peligrosa antes de que
se pudiera restringir su uso o prohibirlo del todo. Esto hizo de la
evaluación de seguridad de las sustancias químicas un proceso muy
lento, y nos aseguró un futuro tóxico que durará siglos.
El mundo necesitaba un nuevo enfoque que responsabilizara a las
empresas de la seguridad de sus productos. No deberíamos tener que
esperar años para conseguir una legislación que permita retirar una
sustancia tóxica del mercado si podemos prevenir el problema antes de
que empiece.
En 1999 establecimos los principios básicos que eventualmente formaron
parte de REACH. En nuestro informe “The way forward out of the chemical
crisis” (“El camino para salir de la crisis química”), argumentamos que
las empresas no deberían poder comercializar una sustancia química sin
primero ofrecer información respecto a su seguridad (el principio de
sin datos no hay mercado) y que las sustancias químicas más peligrosas
deberían sistemáticamente ser sustituidas por alternativas más seguras
disponibles, siempre y cuando éstas existieran.
La UE es el mayor mercado químico mundial y, por lo tanto, entendimos
que la reforma legislativa en la UE tenía el potencial de provocar un
cambio global que nos alejara de un modelo de producción basado en
sustancias tóxicas hacía un modelo de producción limpia. En 2001, la
Comisión Europea publicó su propuesta (“libro blanco”) sobre una
política de químicos para Europa. Greenpeace se preparó para promover
los elementos esenciales de la reforma, “sin datos no hay mercado” para
todas las sustancias químicas y la sustitución de las sustancias más
peligrosas.
Cuando en 2001 yo me incorporé a la Unidad Europea como consejero
político sobre REACH, sustituyendo a Axel, la industria química europea
ya estaba empezando a intensificar su campaña para debilitar REACH. La
propuesta fue atacada desde entonces por el lobby anti-REACH,
organizado principalmente por las grandes empresas químicas alemanas y
por el gobierno de EEUU.
REACH prometía ser una de las mayores reformas legales aprobadas en la
UE. Nos dimos cuenta que nuestra campaña necesitaba un enfoque muy
concreto sí queríamos tener éxito en la defensa de la reforma. Estaba
claro que, para que REACH fuera efectivo en la protección de las
personas y del medio ambiente, la legislación tendría que ser capaz de
promover soluciones innovadoras que llevaran a la eliminación
progresiva de las sustancias químicas más peligrosas, sustituyéndolas
por alternativas más seguras. Llamamos a esto el Principio de
Sustitución, que por esos tiempos no era un concepto muy conocido entre
los responsables de la UE.
Cuando se vio claramente cual era la dimensión del ataque lanzado por
la industria química europea, nos dimos cuenta de que teníamos que
lanzar nuestra campaña en toda Europa, para implicar a la opinión
pública y para asegurarnos que el potente lobby químico no debilitara
la reforma, incluso antes de que fuera de Bruselas se oyera hablar de
ella. Nuestro primero objetivo fue el de asegurarnos que la Comisión
Europea daba seguimiento al “libro blanco” presentando una propuesta
legislativa que eventualmente se transformara en ley. Después de una
intensa campaña de lobby, por fin la Comisión presentó en 2003 un
borrador de legislación.
Denunciando el problema
Primero necesitábamos denunciar el problema demostrando hasta donde
llegaba la invisible contaminación química de nuestro medio ambiente y
de como estaba totalmente fuera de control.
Con el proyecto "La Casa Intoxicada" Greenpeace pretende averiguar si existen sustancias químicas peligrosas en nuestros hogares.
En 2003, recogimos muestras de polvo en hogares y oficinas en toda
Europa (en España, con el proyecto
La Casa Intoxicada (documento en pdf), recogimos
muestras de 22 hogares) para demostrar como las sustancias químicas
peligrosas utilizadas en productos de consumo, y que estaban asociadas
al cáncer y que provocaban efectos negativos en los sistemas
reproductivo y hormonal, entraban libremente en nuestros hogares.
En 2004, analizamos una amplia gama de productos de consumo: juguetes,
aparatos electrónicos, textiles, cosméticos, productos de limpieza y
encontramos sustancias peligrosas en todas las categorías de productos.
Analizamos ropa infantil de Disney (documento en pdf) y también encontramos sustancias
tóxicas. Disney rehusó siempre solicitar a sus proveedores que
eliminaran estas sustancias. Una vez más se ponía en evidencia la
necesidad de una legislación fuerte que regulara las sustancias
químicas y que obligara a las empresas a eliminar este tipo de
sustancias de sus productos.
A finales de 2005, dimos a conocer la contaminación química presente en
muestras de sangre de cordón umbilical (documento en pdf). Los resultados demostraban que
las mujeres embarazadas transmiten de forma rutinaria sustancias
químicas peligrosas a sus bebés cuando aún se encuentran en el vientre
materno.
También demostramos que las sustancias químicas utilizadas en los
productos de consumo estaban causando problemas en el medio ambiente,
contaminando las aguas y amenazando a la fauna,
como las anguilas (documento en pdf).
Acción de protesta de Greenpeace contra la ropa tóxica de Disney
Los activistas de Greenpeace en repetidas ocasiones tomaron las calles
para poner en evidencia el problema: en España mujeres embarazadas
y con niños y niñas protestaron en las puertas de Disney y delante del Ministerio de
Industria nos metimos dentro de tubos de ensayo gigantes para poner en
evidencia la exposición química a que estamos sometidos todos los días
de nuestra vida.
Impulsando la solución
De la mano con nuestro trabajo en los laboratorios y nuestro trabajo
público, mantuvimos estrechos contactos con las empresas para ayudarlas
a encontrar soluciones al problema. Nos acercamos a los fabricantes de
productos de marca y les pedimos que se comprometieran a sustituir las
sustancias químicas peligrosas presentes en sus productos por
alternativas más seguras. Sus respuestas formaron la base de la web de
La Casa Química (ya no está en funcionamiento). Las empresas malas estaban en rojo, aquellas que se
comprometían a mejorar su política de químicos estaban en amarillo y
aquellas que ya utilizaban sustancias seguras y no utilizaban
sustancias peligrosas estaban en verde.
Muchas más empresas aceptaron el desafío para hacer que su proceso de
producción fuera clasificado con el color verde ,eliminando las
sustancias tóxicas de los productos de consumo. Reebok, Samsung, Puma,
Nokia y Playmobil son sólo algunos ejemplos de empresas que adoptaron
buenas políticas de sustitución para eliminar progresivamente las
sustancias químicas peligrosas.
Moda sin tóxicos es un proyecto de Greenpeace que demuestra que es posible sustituir los tóxicos peligrosos por alternativas más seguras.
Paola Dominguín vestida por Juana Martín. Detrás, Montecinca.
En España, trabajamos con los principales diseñadores de moda españoles
y con gigantes de la moda como Mango y Camper para crear
Modasin, una
pasarela sin tóxicos en la cual los diseñadores enseñaron prendas
exclusivas en los que no se utilizaron sustancias químicas peligrosas
que, sin embargo, son utilizadas a diario en la industria textil. Tanto
Mango como Camper se han comprometido a desarrollar políticas de
sustitución en los próximos años.
El lobby tóxico
Contrastando con el fuerte apoyo que las asociaciones de salud,
sindicatos, organizaciones de consumidores y ecologistas dieron a
REACH, la poderosa industria química con sus intereses particulares
luchó contra una legislación fuerte. La oposición a un REACH fuerte fue
encabezada por la poderosa industria química alemana. Con un
presupuesto de millones y con un ejército de lobbistas en Bruselas, se
preparaban para destruir REACH. Incluso el mejor amigo de los que
contaminan, la Administración estadounidense de Bush, ha intervenido
para amenazar a la UE respecto a REACH. Las estrategias del miedo
fueron comunes, se habló de costes enormemente inflados y de exageradas
pérdidas de trabajo.
En su inicio, este tipo de presiones tenían la intención de que REACH
nunca viera la luz del día, y a finales de 2006 han conseguido
debilitar los requisitos de sustitución y de la información de
seguridad en el acuerdo final establecido entre el Parlamento Europeo,
los Estados miembros de la UE y la Comisión. Comparada con la propuesta
original de 2003, el alcance de la nueva legislación
REACH, que entrará
en vigor en 2007, es ahora más limitado y los requisitos para la
información de seguridad han sido reducidos.
¿El inicio de una nueva era?
Mirando hacía atrás vemos muchos altibajos, pero, por encima de todo,
creo jugamos un papel importante para asegurar que el interés público
,una mejor salud y un medio ambiente limpio, estuviera presente en el
debate y las decisiones sobre REACH a lo largo de estos últimos 10 años.
Lamentablemente, REACH no tiene todo lo que necesita (muy lejos se
queda) para protegernos de forma adecuada, tanto a nosotros como a las
generaciones futuras, de la contaminación, pero ahora por primera vez
una legislación se encuentra en situación de ayudar a reducir la
contaminación química peligrosa a que estamos expuestos diariamente, si
es cumplida correctamente. La UE decidió dar a las empresas químicas
hasta 11 años para que presenten información de seguridad, lo que es
manifiestamente e irresponsablemente lento. Pero, a pesar de todos sus
graves defectos, REACH puede ser el inicio de una nueva era.
Una cosa es cierta: no hay duda de que REACH no hubiese llegado hasta
dónde ha llegado si no fuera por las campañas incansables en toda
Europa, por el fabuloso apoyo y por los estímulos de las asociaciones
de salud, sindicatos, organizaciones de consumidores, empresarios
progresistas y... por supuesto por los mensajes enviados por ti, por
nuestros socios y simpatizantes, a los Ministros, a los Miembros del
Parlamento Europeo y a los Comisarios Europeos.
El trabajo no ha finalizado. En el próximo año, una nueva Agencia de
Químicos Europea será inaugurada en Helsinki, y se encargará de
procesar la información de las empresas químicas y de iniciar la
selección de las sustancias más peligrosas para que sean sustituidas.
No perderemos de vista el trabajo de esta Agencia, y no dudaremos en
denunciar si alguna conocida sustancia química peligrosa es autorizada
pudiendo ser sustituida por otra más segura.
Muchas gracias a todos y todas que nos habéis brindado vuestro apoyo durante estos largos años de difíciles campañas. REACH se ha hecho
realidad.
Si has llegado hasta aquí es porque estás realmente interesado y preocupado por tu salud, por la de los demás y de las futuras generaciones y por el medio ambiente, por eso no dejes de actuar y
haz oír tu voz.