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La coexistencia entre cultivos transgénicos y no transgénicos no es 
posible.

La coexistencia entre cultivos transgénicos y no transgénicos no es posible.

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Actualmente conviven errores administrativos, opacidad en el mundo de la investigación, nulo o deficiente seguimiento y control de los cultivos y de los casos de contaminación, variedades ilegales, campos experimentales no autorizados, ausencia de registros, ningún respeto a las distancias mínimas entre parcelas, declaraciones falsas para cobrar las subvenciones por cultivo de maíz, dueños de cosechadoras que reconocen que no limpian las máquinas entre un campo transgénico y uno no transgénico o gerentes de cooperativas que reconocen que mezclan todo en un mismo montón.

La falta total de medidas de separación, de segregación y de control por parte de la Administración es evidente.

La ausencia de normas orientadas a minimizar la contaminación de los campos, de segregación entre cosechas, y de control y transparencia, sumado a la no diferenciación de precios, la carencia de medios técnicos o humanos para gestionar los transgénicos y sus consecuencias están llevando a la agricultura no transgénica a una situación de crisis sin precedentes.

La "coexistencia" no es posible, la contaminación de cultivos es un hecho y la estrategia de la industria semillera es contaminar, generando una situación irreversible que elimine cualquier alternativa de cultivo y que obligue al conjunto de la sociedad a aceptar unos umbrales de presencia de OMG crecientes.



Conclusiones del estudio de coexistencia

Demandas de Greenpeace