El maíz, la soja o sus derivados industriales están presentes en
más del 60 por ciento de los alimentos transformados, desde el chocolate hasta las patatas fritas, pasando por la margarina y los platos preparados.
Por otra parte, un alto porcentaje del maíz y de la soja que llegan a España provienen de países que cultivan transgénicos a gran escala, como Argentina o Estados Unidos.
Desde que la legislación de etiquetado entró en vigor, los "
Observadores de transgénicos" de Greenpeace han verificado las etiquetas de gran cantidad de productos alimentarios en las estanterías de nuestros mercados. Hasta la fecha, en la UE han aparecido muy pocos alimentos etiquetados como transgénicos. Esto refleja la política de las empresas, aunque algunas aún se resistan a confirmar a Greenpeace que han abandonado el uso de transgénicos. La mayor parte de las multinacionales han adoptado una política común para todos los países de la UE, y en algunos casos incluso a nivel mundial.
En España se han cultivado, según los datos de la propia industria (no existen datos independientes), unas 80.000 hectáreas de maíz transgénico en 2008. (Es el único país de la UE cuyo Gobierno ha venido tolerando desde 1998 su cultivo a escala comercial).
Más información:
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Guía Roja y Verde de Alimentos Transgénicos