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El Protocolo de Bioseguridad, firmado en enero de 2000, entró en vigor en septiembre de 2003 y es el único acuerdo internacional que regula el movimiento de transgénicos entre países. Firmar el Protocolo significa reconocer que es necesario controlar la ingeniería genética porque puede provocar daños al medio ambiente y a la salud.

El Protocolo es el único instrumento internacional legal reconocido para regular el transporte de OMG. Sin él, cada país necesitaría recurrir a su legislación en lo que se refiere a los OMG y los países correrían el riesgo de sufrir recortes de la Organización Mundial del Comercio (OMC). El Protocolo establece procedimientos que están legalmente de acuerdo con la OMC y, por eso, elimina cualquier posibilidad de cuestionamiento en cuanto a las leyes de comercio internacional.



Más información:
Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad