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Nada tiene que ver la propaganda de la industria con la realidad comercial. Las multinacionales de los transgénicos anuncian que pondrán a la venta plantas detectoras de minas, especies resistentes a salinidad o sequía, plantas más productivas o con determinados nutrientes como parte de su estrategia propagandística. La realidad es que hoy por hoy los transgénicos sólo tienen dos propiedades, la insecticida o la tolerancia a herbicidas. Estos transgénicos han sido diseñados y se emplean para que las grandes compañías aseguren sus ventas de agroquímicos, controlen cada vez más la producción de alimentos y vendan sus semillas aunque con ello ataquen las miles de variedades que se emplean en muchos rincones del planeta.

El caso más conocido es el llamado “arroz dorado” que es un arroz transgénico “enriquecido” con un precursor de la vitamina A. Las multinacionales de los transgénicos aseguran que el arroz enriquecido resolvería los problemas de deficiencia de vitamina A en el mundo, que hoy provoca enfermedades como la ceguera. Aunque las empresas agrobiotecnológicas implicadas aseguran que el “arroz dorado” está listo para sembrar, no se han hecho pruebas que aseguren su inocuidad (tampoco se han hecho para los cultivos transgénicos que se siembran actualmente a escala comercial). Además, su supuesta capacidad de acabar con la deficiencia de vitamina A raya la fantasía. La FAO recomienda la ingesta diaria de entre 500 y 850 micro gramos de vitamina A para prevenir problemas de salud. Para ingerir 500 micro gramos serían necesarios 3,75 kilos de arroz enriquecido, lo que supone casi 9 kilos de arroz cocinado. La misma cantidad de vitamina A se consigue comiendo 200 gramos de arroz normal, cien gramos de zanahorias y cien de mango (quizás por esto no interese a ciertas empresas proteger la diversidad de cultivos...)

Además la vitamina A solamente se absorbe si es ingerida con grasas: la inmensa mayoría de la gente del sudeste asiático no ingiere apenas grasas.
También se experimenta introduciendo genes de vaca en soja, genes de rata en lechuga, genes de polilla en manzana, genes de araña en tomate y patata o genes de vaca en caña de azúcar.